El técnico de River se mostró conforme con la actuación del equipo, teniendo en cuenta que el rival quedó como puntero solitario y que el único tanto fue en contra. Además, no quiso polemizar con el trabajo del árbitro Néstor Pittana ni con la pelea entre Ariel Ortega y Leandro Desábato.

Dos maneras absolutamente distintas de vivir el partido tuvo Angel Cappa en la cancha de Quilmes: en la etapa inicial estuvo sentado, tranquilo por el juego que desarrolló River, mientras que en la complementaria se quejó bastante por los fallos del juez. Sin embargo, el entrenador no quiso poner excusas: “El arbitraje estuvo muy mal, pero para los dos lados. No incidió en el resultado”, aseguró y evitó opinar sobre las expulsiones: “No lo sé, eso se verá en la televisión”, sintetizó.

Otro de los temas ineludibles durante la atención hacia los medios fue el de los cruces reiterados entre Desábato y Ortega, pero Cappa prefirió bajarle los decibeles al asunto: “Son cosas que pasan dentro de la cancha y una vez que termina el partido, se terminaron”. También hubo una consulta en alusión a los insultos de varios plateístas locales, pero él se desentendió: “¿A mí? La verdad que no me di cuenta, yo estaba metido en el partido”, fue la respuesta.

Por supuesto que no podía faltar el análisis netamente futbolístico y Cappa consideró injusta la caída: “No era un partido para perder. River tuvo más ocasiones de gol. No las conté, pero me dio la impresión de que Estudiantes no tiró al arco, porque el gol fue un centro, nos ganó con un gol de casualidad. Después lo manejó con oficio, impidiendo que nosotros jugáramos como en el primer tiempo. Es un mérito de ellos”, argumentó y rescató que sus dirigidos estuvieron de “mal humor por haber perdido”.

Lo mejor de River se vio sobre la banda derecha, cuando Paulo Ferrari y Facundo Affranchino desnivelaron con la ayuda de Ariel Ortega y Mauro Díaz. La Página Millonaria le preguntó a Cappa por qué no se insistió con lo mismo en el ST: “El juego los va llevando para un lado y para el otro, no es nada premeditado. Cuando empieza el partido, el juego es de los jugadores y los entrenadores podemos corregir muy poco. Fijate que en el básquet piden un minuto a cada rato y tampoco lo corrigen”, explicó.

De todas formas, Cappa elogió la tarea de los más jóvenes: “Me voy contento por las actuaciones de varios pibes que están empezando, que asumieron con mucha categoría un partido muy difícil y que se van haciendo en partidos tan duros como éste, frente al mejor equipo del fútbol argentino. Hemos jugado con dignidad”, manifestó. Los jugadores se subieron al micro sin hacer declaraciones y recién hablarán el lunes al mediodía, tras el entrenamiento matutino en el predio de Ezeiza.

Imagen: FotoBaires.