A Gustavo Canales le costó bastante pegar su primer grito con la camiseta de River y éste llegó en el momento indicado. Cuando el equipo más lo necesitaba, el goleador que vino de Unión Española estuvo sereno para definir la jugada de Funes Mori y establecer el 1-1 final en La Plata.

Llegó a River con la difícil misión de ser el artillero que se estaba buscando. Fue el último refuerzo de los cuatro permitidos y, sin participar en los amistosos de pretemporada, empezó como suplente en las primeras fechas. Le dio la asistencia a Gustavo Bou en el 3-2 contra Chacarita y, con el pasar de las fechas, Leonardo Astrada le dio la titularidad.

En Santa Fe, frente a Colón, tuvo dos claras y las desaprovechó. En el juego ante Arsenal casi no tuvo situaciones de gol y en la semana previa a este compromiso había presagiado un festejo, que finalmente llegó cuando parecía que no iba a caer, porque le habían sacado dos cabezazos en la línea.

Una vez marcado el gol más difícil, el primero, las esperanzas están en que Canales repita lo que hizo en Chile y vuelva a tener ese alto rendimiento que llevó a que River confiara en él para encontrar ese goleador que tanto hacía falta.