River jugó horrible y hasta pudo perder por goleada, pero la mala definición de Boca Unidos y Vega evitaron el papelón. Encima, al equipo de Almeyda le volvieron a empatar en los últimos minutos del partido… Menos mal que apareció Funes Mori, River, menos mal.
Después del desahogo y de descargar tanta bronca acumulada, resulta inevitable analizar el triunfo de River frente a Boca Unidos más allá de los tres puntos conseguidos. Está claro que lo importante era ganar y aprovechar la victoria de Quilmes para desprenderse de Instituto, porque a esta altura, lo que importa es el objetivo más allá de las formas.
Pero tampoco es cierto aquel axioma equívoco que indica que “todo vale”. Al menos no en River, y mucho menos cuando el equipo se pudo ir del Monumental con una goleada en contra. Porque Boca Unidos desperdició anoche cuatro jugadas claras de gol debajo del arco de Daniel Vega y eso no puede pasar por desapercibido.
Si no hubiera sido por la mala definición de los delanteros rivales y la gran actuación de Vega, que atajó hasta las que le tiraron en off-side, la historia hubiera sido otra. De hecho, no fue otra de pura casualidad. Como de casualidad no le echaron a González Pirez en el primer tiempo y de casualidad no terminó sufriendo aquel karma que lo agobió durante todo el campeonato: los empates sobre el final.
Sí, anoche el Millonario jugó tan mal que hasta le volvieron a empatar a solo diez minutos del cierre del encuentro. Otra clara muestra de que este equipo, más allá del compromiso y el esfuerzo de sus jugadores, que es indiscutible, es demasiado verde. Por suerte apareció Trezeguet con toda su inteligencia a cuestas y bajó una pelota al corazón del área, para que Funes Mori fusilara a Sessa desde el punto del penal y para que River lograra -de pura casualidad- la victoria que lo alejó de Instituto.