Quizá suene exagerado e incluso tal vez lo sea, pero River tendrá esta tarde en La Plata la oportunidad inmejorable de empezar a hacer la diferencia que tanto le exigen los hinchas. Ante Defensa y Justicia, puede lograr la victoria que lo devuelva al liderazgo del torneo.
Tendrá la oportunidad de aprovechar ese partido excepcional de Patronato ante Instituto y las limitaciones de un Quilmes inflado por la verborragia de Caruso más que por su estilo de juego. Tendrá la oportunidad de empezar a mirar a todos desde lo más alto y sacarse la presión de tener que ganar para no perderle pisada a los de arriba.
Claro que la victoria ante Defensa y Justicia le dará una mínima comodidad de un punto, apenas un punto, pero que en esta recta final del torneo vale mucho más que uno. ¿Por qué? Porque si bien hoy no se define nada, difícilmente un equipo como Instituto, que se ha mantenido regular a lo largo de todo el campeonato y que acumulaba una racha invicta de varios partidos, vuelva a perder de la manera en que lo hizo ayer en Entre Ríos.
Y también porque difícilmente River gane los 15 partidos que restan del torneo. Ojalá, pero la realidad es que todavía debe afrontar varios compromisos complicados, como ante Instituto mismo, Central en Rosario, Atlético de Tucumán en el Jardín de la República, Gimnasia de Jujuy y Huracán.
¿Que River les puede ganar? Sin dudas, incluso caminando, pero a los partidos hay que jugarlos. Y si no, preguntarle a los cordobeses… De ahí entonces la imperiosa exigencia de ganar o ganar. Porque hoy no se podrá definir nada, pero a las oportunidades hay que aprovecharlas.