(Incluye videos) El Pelado cumplió hoy sus primeros 365 días como director técnico de River, un cargo que lo sumergió en ese “club contaminado” del que se quejó hace unos días, pero que al mismo tiempo le permitió tomarse revancha de su último tiempo como jugador.

Un año pasó de aquel debut posterior al descenso y a esa llamada de madrugada en la que, lleno de angustia, le pidió a Daniel Passarella que le diera la posibilidad de devolver a River a Primera. Desde otro rol, bajo una función que hasta ahí solo había despuntado en torneos de country, pero de la que siempre estuvo convencido.

Un año pasó del estreno de Matías Almeyda como director técnico, de aquella noche de lluvia y dolor en el Monumental, frente a Chacarita. De aquél partido que no solo fue el inicio del torneo menos pensado, el más tortuoso, sino que además fue el partido en el que se empezó a forjar la resurrección del 23 de junio pasado.

Y como no podía ser de otra manera, por el momento que atravesó River, este primer año de Almeyda como entrenador mantuvo algunos de aquellos amores que supo lograr en su época como jugador, pero también generó odios.

Porque tuvo errores, decisiones que todavía cuestan digerir y declaraciones contradictorias. Pero también tuvo aciertos, apuestas que dieron sus frutos y un objetivo logrado que -más allá de las formas- resulta irrefutable.

Aunque por sobre todo tuvo una incondicionalidad hacia la camiseta que le costó, sin duda alguna, gran parte de esa idolatría que pudo haber atesorado si no hubiera decidido conducir a River en el peor momento de su historia.

Reviví el clip de La Página Millonaria tras el triunfo ante Chacarita:

Así respondió el hincha de River en el peor momento de su historia:

Recordá las fotos de aquél partido

Todos los videos de esa noche en el Monumental