Cada nuevo año trae consigo nuevas ilusiones, y River aspira en este 2026 a cambiar definitivamente la imagen después de lo que fue un 2025 terrorífico desde lo futbolístico. El plantel ya lleva tres muy buenas semanas de trabajo en lo que respecta a la puesta a punto y en el primer amistoso del año más allá de la victoria se vieron las primeras y tenues señales de lo que Marcelo Gallardo busca corregir a fondo respecto a la versión anterior de su equipo.

Por un lado en lo que asoma a ser el aspecto más importante, en la victoria por la mínima ante Millonarios se vio un equipo muy ocupado en ejercer la presión alta el mayor tiempo posible, y se logró recuperar la posesión de la pelota en campo contrario muchas veces, sobre todo en los primeros 25 minutos que fueron de lo mejor de River en el juego junto a algunos pasajes del complemento.

Durante ese plus de entrenamientos en los días a fines de diciembre donde el plantel comenzó la primera parte de la pretemporada, en una época del año donde generalmente suelen continuar las vacaciones, se trató sobre todo el hecho poder ejercer un esfuerzo extra necesario no solo desde lo físico para aguantar este ritmo de ahogo al rival en su propio campo y que los esfuerzos sean lo más reiterados posibles en los partidos, sino también para no perder el ritmo con la pelota.

Una de las marcas que caracterizaron históricamente a los equipos ganadores de Gallardo fue justamente que el compromiso defensivo comenzaba a plena intensidad desde el esfuerzo de los delanteros. Y eso es lo que se intentó transmitir en el primer amistoso del 2026, donde tanto Sebastián Driussi como Maxi Salas iniciaban la presión casi en el área rival, la línea de los volantes se estiraba hasta los 3/4 de campo adversario, y los defensores casi que cruzaban mitad de la cancha para que el equipo quede lo más corto posible y obtenga la recuperación en los primeros segundos de posesión de Millonarios.

En este sentido se vio también a un Juan Fernando Quintero muy comprometido con la causa, no solo corriendo a ahogar rivales sino además inclusive yendo al suelo y logrando que los de enfrente cometan errores en la salida. Además el 10 que llevó la cinta de capitán mostró una muy buena dinámica desde la movilidad que no es habitual en épocas de pretemporada donde el cansancio se hace muy presente, y una figura física que entusiasma.

¿Qué intentó hacer River con la pelota en los pies frente a Millonarios?

La otra parte de las primeras señales que intentó mostrar este nuevo River se vio desde la posesión y las intenciones con la pelota. Con un Fausto Vera que aprobó su primer examen jugando prolijo y sin complicarse para iniciar las jugadas, la intención del equipo fue primero serenarse con la tenencia y buscar la horizontalidad en el movimiento del balón, para después encontrar la verticalidad en los momentos que la jugada lo pidiese.

Si bien la pelota no le llegó tan clara a los delanteros durante todo el partido, sí hubo buenas asociaciones y triangulaciones en la zona de gestación, y también se dieron varias apariciones de los mediocampistas en el área rival para terminar jugadas, como ocurrió por ejemplo con Castaño y Galoppo en la primera mitad o en la segunda parte con Tomás Galván en la jugada que derivó en el primer penal que definió el partido. Todo equipo que aspira a ser protagonista necesita del aporte ofensivo de los volantes de manera repetitiva, y que las cuotas goleadoras también lleguen desde ese sector de la cancha.

Finalmente, el último de los aspectos para tomar como referencia y que puede generar un cambio positivo de River de cara al 2026 es el hecho de haber apostado bastante durante los 90 minutos al remate de media distancia, una herramienta que el Más Grande debe aprovechar más a fondo sabiendo sobre todo que el grueso de los rivales a los que suele enfrentar suelen replegarse y dejan pocos espacios para conseguir la profundidad deseada.