El 18 de diciembre de 2021, Leonardo Ponzio jugó su último partido como futbolista profesional. Fue en la victoria de River por 4-0 a Colón para la posterior conquista del Trofeo de Campeones. Dejó el fútbol (previo paso final por Williams Kemmis, el club de Las Rosas, Santa, donde comenzó a jugar de chico), pero nunca dejó River. A posteriori pasó por la secretaría técnica y trabajó en las divisiones formativas del club. Hasta ahí todo lo conocido y lógico en el marco de lo que el exfutbolista mencionaba querer para su nueva relación con el fútbol. Lo que no estaba en los planes era verlo como entrenador de River en el tiempo en que se dio (si es que un tiempo había): de un minuto al otro tras la salida de Chacho Coudet y cuando casi nadie (excepto las dos personas que lo eligieron) se lo había figurado.
Se sabe, el mismo Ponzio dijo más de una vez que no estaba dentro de su plan de acción ser entrenador post retiro. Que sí estaba vincularse al fútbol desde una arista de gestión. Para esto último, a su experiencia como jugador profesional le había agregado la formación que en 2022 hizo en el Instituto Sports Business de Barcelona como Máster de Directores Deportivos de Fútbol. Para la primera, en tanto, también se había capacitado: fue cuando en 2024 inició el curso de director técnico en la Escuela Menotti y he aquí lo que destacan en él quienes lo conocen: sin importar si va a desarrollar o no un rol específico, ante todo Ponzio primero se capacita.
La historia de su formación como DT tiene ápices de gran valor que recupera de su memoria Diego Tomatti Galeano, Director Académico de la Escuela Maradona Menotti, en diálogo con La Página Millonaria.
¿Cómo es el proceso formativo de la carrera de DT y en qué pilares fundamentales se basa la Escuela para los profesionales que forma?
-La formación parte de una idea que César Luis Menotti sostuvo durante toda su vida: dirigir un equipo implica mucho más que conocer ejercicios o sistemas tácticos. Exige comprender el juego, saber transmitir una idea, conducir personas y construir una identidad. Uno de los ejes que atraviesa nuestra propuesta es lo que denominamos La Nuestra. Una manera genuinamente argentina de entender el fútbol basada en la técnica, la creatividad, la gambeta, el juego ofensivo y, fundamentalmente, el buen trato de la pelota. Esa identidad tiene sus raíces en el potrero, el barrio y la calle, lugares donde históricamente el futbolista argentino aprendió a relacionarse con el juego desde la libertad, el ingenio y la capacidad de resolver situaciones. Para nosotros, esa relación lúdica con el fútbol explica buena parte de un ADN que distingue al jugador argentino. A partir de allí aparecen también conceptos vinculados al juego asociado, la posesión inteligente y la circulación del balón. El pase no como un fin en sí mismo, sino como una herramienta para construir ventajas colectivamente. Y River tiene una referencia histórica extraordinaria en ese sentido: La Máquina de los años 40, con Pedernera, Moreno y aquella concepción del fútbol basada en asociaciones, movimientos y ocupación de espacios. Al mismo tiempo, creemos profundamente en el talento individual. La gambeta y la creatividad no son adornos del juego: son herramientas para resolver, desequilibrar y generar superioridades. Después hay una serie de conceptos que ayudan a ordenar esa mirada. César entendía el fútbol a partir de cuatro grandes acciones: defender, recuperar, gestar y definir. Y dentro de ellas aparecen tres razones esenciales del juego: espacio, tiempo y engaño. El equipo que interpreta mejor los espacios, maneja los tiempos y utiliza inteligentemente el engaño tiene mayores posibilidades de controlar el partido. Sobre esos principios se construye una formación integral que, naturalmente, incorpora metodología de entrenamiento, táctica, técnica, preparación del futbolista, liderazgo, comunicación y gestión de grupos. Pero el objetivo final no es formar entrenadores que reproduzcan una receta: es ayudarlos a desarrollar pensamiento, criterio y una identidad propia.
¿En qué tiempo tuvieron a Ponzio como alumno de la escuela?
–Leo comenzó formalmente su formación con nosotros en 2024, dentro de una comisión de Trayectoria Destacada de la Escuela fundada por César Luis Menotti. La cursada completa le llevó dos años de formación. Pero su vínculo con la Escuela es anterior. En abril de 2018, cuando César Luis Menotti presentó su proyecto de formación de directores técnicos, Leonardo estuvo acompañando aquel lanzamiento junto a Fernando Cavenaghi, Javier Pinola y Rodolfo D’Onofrio. Hay algo muy significativo en ese recorrido: en medio de uno de los años más gloriosos de la historia de River, Ponzio estuvo acompañando el nacimiento de la Escuela Menotti y, años más tarde, decidió volver a ella ya como alumno para continuar su propia formación. De alguna manera, esa historia también habla de su visión de futuro y de su compromiso con el fútbol: aún siendo protagonista de la máxima competencia, entendía la importancia de seguir capacitándose, incorporar nuevas herramientas y prepararse profesionalmente para los distintos desafíos que pudieran aparecer una vez terminada su etapa como jugador. En Leo siempre existió una mirada que trascendió al futbolista y que entendió al fútbol como un ámbito en el que también había que seguir aprendiendo, creciendo y preparándose.
¿Cómo fue el paso de Leonardo Ponzio y qué características podrían apuntar como particulares en él como alumno de la escuela?
-Leo cursó dentro de las comisiones de Trayectoria Destacada, compartiendo su formación con futbolistas y profesionales de enorme recorrido, entre ellos Germán Pezzella, Lucas Alario, Miguel Barbieri, Matías Cahais, Nicolás Oroz y Ángel Hoyos. Pero probablemente lo más representativo de su paso por la Escuela sea algo que forma parte de su propia personalidad profesional: la voluntad permanente de seguir aprendiendo. Estamos hablando de alguien que llegó con una trayectoria extraordinaria, con muchísimos años de fútbol de máxima competencia y con una experiencia que muy pocos pueden tener. Sin embargo, nunca consideró que esa experiencia fuera un punto de llegada. Eligió seguir formándose, incorporar conocimientos y ampliar sus herramientas.
Y eso está muy ligado al espíritu con el que César concebía la formación del entrenador: la experiencia es enormemente valiosa, pero el conocimiento, la reflexión y la capacitación permanente también forman parte de la construcción de un profesional del fútbol.
En distintas expresiones públicas antes de ser entrenador de River, Ponzio manifestó no querer ser DT. ¿Los sorprendió verlo asumir como tal?
-No necesariamente. Es cierto que Leo manifestó en distintas oportunidades que no tenía como objetivo ser director técnico, pero también es cierto que nunca dejó de capacitarse para seguir creciendo dentro del fútbol, independientemente del rol que le tocara ocupar. Y quizás ahí haya algo muy interesante de su recorrido. Ponzio no estudió solamente porque tuviera decidido que iba a dirigir. Se formó porque entendió que el conocimiento y la preparación también son herramientas para cualquier responsabilidad que uno pueda asumir dentro del fútbol. Después aparecen los momentos, las circunstancias y los desafíos. Hoy ese camino lo encuentra como entrenador de River. Para nosotros es una satisfacción enorme verlo asumir esa responsabilidad y, al mismo tiempo, saber que detrás de toda la experiencia y la jerarquía que construyó durante su carrera también existió la decisión de seguir preparándose.
“Ponzio no estudió solamente porque tuviera decidido que iba a dirigir. Se formó porque entendió que el conocimiento y la preparación también son herramientas para cualquier responsabilidad que uno pueda asumir dentro del fútbol”.
¿Qué ven de él en estos primeros partidos en un gigante como River?
-Lo primero es entender la dimensión del desafío. Dirigir River supone una responsabilidad enorme para cualquier entrenador y, naturalmente, todavía estamos ante el comienzo de un proceso. Sería prematuro hacer una evaluación definitiva. Lo que sí reconocemos en Leo son características que lo acompañaron durante toda su carrera: personalidad, liderazgo, conocimiento profundo del club, capacidad para asumir responsabilidades y una permanente voluntad de seguir aprendiendo. Desde nuestra concepción formativa, además, hay algo muy importante en la transición de futbolista a entrenador: pasar de interpretar el juego desde adentro del campo a tener que observarlo, analizarlo y conducirlo desde afuera. Ahí aparecen necesariamente nuevas herramientas. La formación busca justamente profundizar esa capacidad de lectura: entender cuándo defender, cuándo recuperar, cómo gestar y cómo definir; cómo interpretar los espacios y los tiempos del partido; cómo generar asociaciones y, al mismo tiempo, preservar la creatividad individual del futbolista. Leo cuenta además con algo imposible de enseñar exclusivamente en un aula: una enorme experiencia competitiva y un conocimiento muy profundo del mundo River. Si a eso se le suma la decisión de capacitarse y ampliar sus herramientas, creemos que llega a este desafío con una base muy valiosa para comenzar a construir su propia identidad como entrenador. Y hay algo que para nosotros es esencial: esa identidad tendrá que ser la de Ponzio. La formación puede aportar conceptos, criterios y herramientas, pero es cada entrenador quien después debe interpretarlos y convertirlos en una idea propia.
¿En estos dos primeros partidos han podido identificar algo tanto en él como en el equipo a partir de su asunción que consideren sea un legado de la escuela?
-Siempre somos prudentes con eso. Sería injusto atribuir una decisión táctica, un funcionamiento colectivo o una manera de conducir exclusivamente al paso de Leo por la Escuela. Un entrenador se construye a partir de toda su historia: los técnicos que tuvo, los equipos que integró, los vestuarios que conoció, su experiencia como futbolista, su personalidad y también su formación.
Lo que sí podemos decir es que existen conceptos que Leo trabajó durante ese proceso y que forman parte de nuestra manera de comprender el juego.
Leonardo Ponzio en River
- Leonardo Ponzio jugó 358 partidos oficiales en River
- Vistió la camiseta del Más Grande en dos ciclos: 2007-2008 y 2012-2021
- Es el futbolista más ganador de River con 17 títulos
- El 18 de diciembre de 2021 jugó su último partido como futbolista profesional en River
- El 30 de agosto de 2026 debutó como entrenador de River
Todos los títulos de Ponzio en River como jugador
- Torneo Clausura 2008
- Primera B Nacional 2011/2012
- Torneo Final 2014
- Copa Campeonato 2014
- Copa Sudamericana 2014
- Recopa Sudamericana 2015
- Copa Libertadores 2015
- Suruga Bank 2015
- Recopa Sudamericana 2016
- Copa Argentina 2016
- Copa Argentina 2017
- Supercopa Argentina 2018
- Copa Libertadores 2018
- Recopa Sudamericana 2019
- Copa Argentina 2019
- Liga Profesional de Fútbol 2021
- Trofeo de Campeones 2021
