El mediocampista uruguayo Mauro Arambarri (30) llegará a River como refuerzo en un mercado de plases atravesado por la decisión inapelable del presidente del club, Stefano Di Carlo, de llevar a cabo una política de fichajes, pero sobre todo de salidas “muy agresivas”.
Para Di Carlo, “la única prioridad que tiene River es jugar bien al fútbol y para eso necesitás jugadores de calidad y jerarquía”. En ese sentido, el Millonario ya oficializó la contratación del campeón del mundo Nicolás Otamendi y está en las últimas instancias de el arribo de Arambarri, futbolista de 30 años que llegará tras un largo periodo en el Getafe y que tiene una historia particular marcada por el padecimiento de lesiones complejas durante varias temporadas hasta tomar una decisión clave para cambiar una historia que rozó con un retiro prematuro, al punto de que en 2025 y lo que va de 2026 no se lesionó, y hasta se convirtió en el segundo futbolista con más partidos jugados en el club español, pasando la barrera de los 250, quedando solo por detrás de David Soria (271).
Fue el propio Arambarri quien en noviembre de 2024 relató el sufrimiento físico que vivió. Lo hizo en una extensa charla para el podcast Offsiders, del cual se reproducen a continuación los textuales salientes de ese proceso:
- “En mi carrera hay una persona clave que es Javi Ledesma (NdR: un preparador físico especialista en readaptación de lesiones). Llegué a él porque me lo recomendó otra persona que me ayudó en el proceso de las lesiones, que me dijo ‘sé lo que sos y te voy a ayudar porque te veo jodido, pero vas a tener que hacer esto, esto y esto si querés salir de este momento’ y seguí los pasos que me dijo y estoy acá, jugando partidos. Javi es una persona increíble, me ayudó, muchísimo“.
- “Además de entrenar con mi equipo trabajo afuera con un él, una o dos veces por semana, y luego estoy en casa con la familia, busco a mi hijo en el colegio, y tengo psicólogo una vez por semana, que también me ayudó mucho”.
- “Hubo un momento en en mi última lesión, que tuve que salir del Getafe. Decidí hacerlo porque sentía que tenía que salir de ese ambiente porque no iba ni para atrás ni para adelante. Ese también fue uno de los consejos que me dieron”.
El calvario de Mauro Arambarri con las lesiones
- “Mi primera lesión fue en un partido con el Valladolid, que se me cae un jugador arriba del tobillo (NdR: el jugador fue Roque Mesa), un dolor tremendo, tuve que salir del partido y ahí faltaban dos meses para el Mundial. Me hago unas pruebas y me dicen que es un esguince, que son dos meses. Pasan dos semanas y me llamaban de la Selección para preguntarme cómo estaba. Pasan tres semanas y no vuelvo. Me vuelven a llamar: “¿Mauro, qué pasa que no jugás?”, y yo les decía “no, tengo un esguince, el próximo partido juego”. A la semana, después de no jugar, de nuevo: “Mauro, no jugaste de vuelta, ¿qué pasó?”. Y nada, no podía. Yo veía que no podía no jugar, sino trotar y los médicos me seguían diciendo que era un esguince. Pasó un mes, me hice otra prueba y ahí sale que tengo rota de la sindesmosis (popularmente conocido como esguince alto de tobillo), que es un cartílago que una la tibia y el peroné”.
- “Me daba un dolor tremendo y no podía ni trotar. Dos días me vendé con todo y salí a trotar y no pude. Ahí me indican cirugía, faltaba un mes para el Mundial y dije ‘bueno, ya está. Si hay que entrar al quirófano, vamos a hacerlo’. Ahí llamé al doctor de la Selección, le cuento que me van a operar, que son cuatro meses y medio, y que me despedí de la ilusión de estar en el Mundial y jugar con la Selección. Yo ahí estaba con confianza para estar en la lista definitiva”.
- “Ahí me operan, cuatro meses y medio de recuperación, el entrenador de la Selección vino a mi casa, un gesto que valoro mucho. Ese año la situación del club estaba un poco jodida con Quique Sánchez Flores, me toca volver contra el Atlético, luego juego contra el Rayo, luego con Valencia y después Villarreal. En ese partido, a los 30 minutos, siento una sensación rara en el tobillo y otra vez…no podía correr, era el mismo dolor. Y ahí empecé de vuelta, otra vez sin poder trotar, nada. Ahí de nuevo las pruebas no me daba nada, todo bien, me hice como tres resonancias, veía especialistas y nadie sabía lo que tenía, el que me había operado antes estaba un poco perdido también y así pasaron varios meses, sin saber lo que tenía en el tobillo, imaginate mi cabeza lo que era, la incertidumbre esa de ir a ver a los especialistas y salir más confundido de lo que estaba es duro. Incertidumbre total, no poder correr e ir al club solamente a estar en una camilla“.
- “Esa etapa fue muy dura. De las lesiones que he tenido, esa fue la peor. Me apoyé mucho en mi mujer, que era la que estaba conmigo, mis padres, mis hermanos. Hablaba mucho con ellos y les decía que no sabía lo que tenía, ni siquiera los doctores. Yo igual adonde me mandaban, iba. Yo quería estar bien buscando todo, haciendo diferentes cosas para ver si mejoraba, pero nada, nada de nada. Todo ese año (2023) estuve jodido, jodido de verdad“.
- “Ahí llega el final de la temporada y vuelve José Bordalás como DT. Y yo seguía jodido, pero él me dijo ‘mirá que el domingo vas a jugar’, cuando yo ahí ya llevaba dos meses sin entrenar, no hacía nada de nada. Y yo le dije: ‘¿Cómo?’, y nada, él me dijo ‘vas a entrenar mañana y pasado, parado, como sea, pero vas a jugar’.
- “Jugué, ganamos, respiré un poco, el otro fin de semana jugamos de nuevo y a los 30 minutos me di cuenta que no podía más. Tenía un dolor insoportable. Bordalás quería que yo estuviera dentro de la cancha, pero yo no podía más, había llegado al límite, salí del partido, quedaban como 5 fechas, pasaron dos o tres, llega la última contra Valladolid y era un partido determinante, me dice que tengo que estar porque me necesitan y le digo ‘está, yo estoy, pero mañana quiero que me operen’. Para todo esto yo había visto a un doctor que me dijo que me iba a operar, que sabía lo que tenía y que me iba a solucionar el tema. Me dijo eso en la primera charla y yo le dije: ‘Ta, me voy a operar con vos’. Ahí yo le tuve que decir que tenía que jugar un partido más y me dijo: ‘Andá y mañana te opero. Lo único, si se te rompe algo, no te opero’. Fui, jugué como pude a las 9 de la noche contra el Valladolid, empatamos apretados, pero quedamos en Primera y mientras todos se iban a festejar yo me iba a operarme porque tenía turno para el otro día a las 6 de la mañana“.
- “Me abrió, vio todo lo que había ahí en el tobillo y me curó. Estuve todas las vacaciones de verano en recuperación, luego rehabilitación. No hice pretemporada con el equipo, hice una mini solo y vuelvo en la tercera o cuarta fecha y… nada, jugué cuatro o cinco partidos y… la rodilla. Me empezó a doler el menisco, me hago una resonancia y sale que tengo un pellizco. Hay gente que juega así, pasó un mes y en ese tiempo pasé de un dolorcito a casi ni poder caminar. Me vuelvo a hacer un estudio, sale que estaba igual, juego el próximo partido contra el Villarreal y veo que no está la rodilla, salgo re caliente de ese partido, busco a mi mujer y le digo: ‘Vamos al hospital que voy a buscar el resultado de la última prueba’. Yo me había hecho un estudio más, pero no me habían dado el resultado. Voy, se la paso a un médico de confianza que tengo y me dice: ‘Mauro, esto está roto’“.
- “Yo me hice tres resonancias, no una. Me decían que estaba igual, pero en todo ese tiempo el cuadro se agravó. Jugué con dolor, jugué roto, pero bueno, no quiero ni seguir con ese tema. Tenía menisco y cruzado jodidos. Primero no creían que me iban a tener que operar de ligamentos, pero en la cirugía vieron que lo tenía más complicado de lo que parecía y bueno… Yo entré pensando que iban a ser dos meses, pero cuando me despierto la miro a mi mujer y empieza a llorar. Ahí me dicen que tendré que estar parado 8, 9, 10 meses. Yo no sabía cómo reaccionar, me trabé mentalmente, hice una parte de la recuperación, pero me estanqué y bueno, decidí irme del club dos meses antes de que termine el campeonato. Eso me cambió, me hizo bien”.
La decisión de Arambarri que lo cambió todo
- “En ese tiempo pensaba si iba a poder volver a correr como a mí me gusta y no me veía. No me veía ni siquiera con la confianza de darlo todo y volver a estar bien, por eso tomo la decisión de cambiar de ambiente y ahí pude hacer el click de empezar otra vez. Un día entrené bien, al otro un poco más, aunque fueran 10 metros más, pero me motivaba, y cuando vas logrando eso a veces ni vos te lo creés porque pasaste tan mal tanto tiempo… y así empezó a cambiar mi cabeza porque los que me acompañaron en la lesión fueron muy positivos; realistas, pero positivos. Y eso es lo que encontré con Javi, a quien le decía ‘te juro que no puede creer que esté corriendo así’, con el psicólogo, con el doctor que me operó -que no quiere ni que lo nombre- y con mi familia. Eso te cambia todo”.
- “Yo tenía contrato e iba a luchar hasta el final, pero pensaba en un punto límite porque me daba cuenta que mi carrera se había acortado y…pffff… Es duro. Es duro hablarlo hasta con la familia y decirles: ‘Vayan pensando que mi carrera se acortó más de lo que yo pensaba‘. Y mirá ahora, cambia un poco todo, ahora estoy muy bien, al final los partidos te van dando ritmo, sin duda que todavía me falta un poquito de algunas cosas, pero creo que también es normal después de mucho tiempo”.
- “Yo puse hasta lo último de mi parte y se sale. Con disciplina, haciendo todo lo que te indican, probando todas las opciones que tengas y ya, darlo todo”.
