David Trezeguet se ganó un lugar en el corazón del hincha de River por haber cumplido su sueño de vestir el Manto Sagrado cuando el club lo necesitaba. Si bien su estadía en el Más Grande no fue larga -permaneció un año y medio- dejó un grato recuerdo no solo por lo realizado dentro de la cancha, sino también fuera de ella.
En declaraciones exclusivas con La Página Millonaria, el ex delantero franco-argentino dio cuenta de su sentimiento para con el Millonario al revelar que resignó una importante deuda económica que la institución mantenía con él. En lugar de solicitarla, permitió que fuera utilizada en un fideicomiso que el club impulsó en una época de plena reconstrucción económica tras la salida de Daniel Passarella y la llegada de Rodolfo D’Onofrio como presidente a fines del 2013.
“Con Rodolfo, con la gerencia deportiva que era Enzo (Francescoli) y Matías Patanian en su momento, y Ramón (Díaz)… Yo siempre he tenido un diálogo fluido. Entendí muchas cosas cuando volví al fútbol argentino (…) Cuando River estaba en ese momento crítico, porque fue un momento cuando… más allá de opiniones diferentes con Rodolfo, yo di la máxima disponibilidad a River porque lo mío no era un plan económico. Fue simplemente un plan sentimental, de orgullo propio”, relató quien actualmente trabaja dentro del club como embajador de la marca River.
Trezeguet llegó a River a principios del 2012, cuando recibió el llamado de Matías Almeyda, por entonces entrenador del Millonario, para sumarse de cara a los seis meses finales de aquella temporada. Su permanencia, que contó con 37 partidos y 17 goles, quedó grabada por tratarse de un futbolista de amplio recorrido a nivel internacional -jugó una década en Juventus entre 2000 y 2010- y campeón del mundo (1998 con la selección francesa) que cumplió su sueño de hincha y le dio una mano al club en una época complicada.
Trezeguet contó lo que resignó para jugar en River
Luego de pasar por Juventus, Trezeguet recaló en el Hércules de España (2010-2011) y posteriormente en el Baniyas de Emiratos Árabes Unidos (2011-2012). Apenas meses después de su desembarco en el fútbol de medio oriente recibió el llamado que aceptó sin dudar para jugar en River.
Se trató de una decisión guiada por el corazón en la que se vio obligado a resignar una importante parte de su contrato con la entidad emiratí. “Fui uno de esos jugadores que sentí que lo económico no me pertenecía. Aparte de mis gastos de alquiler devolví el 90% porque me sentí con ese respeto hacia el club, que más allá de ser lo que era, me recibió y me abrió sus puertas”, aseguró.
