River no encuentra el rumbo y la derrota de este domingo frente a Belgrano debe marcar un punto de inflexión. Muchos de los jugadores del plantel no están a la altura de la camiseta y deben irse del club en el próximo mercado de pases. La caída en la final del Torneo Apertura fue la gota que colmó el vaso y termina de marcar el fin de ciclo de varios futbolistas.

Si bien la responsabilidad de lo sucedido en Córdoba recae principalmente sobre Coudet, ciertos jugadores de River no estuvieron a la altura de la situación. Otros tantos que no jugaron este domingo arrastran muy flojos rendimientos y no merecen continuar en Núñez para el segundo semestre. Ante tanto fracaso, es necesaria una limpieza.

Los jugadores que deben irse de River

Para empezar, hay que marcar a los dos de peor actuación ante Belgrano: Lautaro Rivero y Fabricio Bustos. El central venía cerrando el semestre en alza, pero volvió a tirarlo todo a la basura con un penal infantil que puso a River contra las cuerdas. Igual que en el Superclásico. Rivero ya no es aquel de altísimos rendimientos en 2025, y debe ser vendido.

Bustos tuvo la posibilidad de demostrar ante la ausencia de Montiel, pero la tiró por la borda. Un partido para el olvido del lateral, que la pasó mal ante los ataques de Belgrano y no dio seguridad en ningún momento. De hecho, el penal viene de un pésimo e insólito despeje suyo que cayó en los pies de un jugador rival. Fin de ciclo claro.

Los otros dos que marcaron su salida de River este fin de semana son Martínez Quarta y Germán Pezzella. Aun con altibajos, Lucas sigue cometiendo errores, sobre todo en partidos clave, que le cuestan caro al equipo. No es ese futbolista que Gallardo fue a buscar a Europa y cuya llegada generó tanta expectativa, sino que rara vez estuvo a la altura desde su vuelta.

Pezzella volvió a tener un tétrico ingreso, a tono con sus actuaciones del último año y medio. Suficiente para un central que volvió de la mano de Gallardo en 2024 y que lleva un largo rato sin estar a la altura. Lento, inseguro y con un sinfín de errores, el ciclo de Germán en River debe terminar en el corto plazo.

Para cerrar la defensa, el otro que debe marcharse es Paulo Díaz. En verdad, su ciclo ya debió haber terminado hace tiempo, pero su elevado salario en River hace que pocos clubes puedan pagar lo que él pretende. Con un año y medio más de contrato, el Millonario debe desprenderse del chileno a como dé lugar.

Pasando al mediocampo, hay dos casos muy claros: Giuliano Galoppo y Kevin Castaño. Su relación con los hinchas está completamente rota y son silbados cada vez que pisan el Monumental. Dos volantes que llegaron a principios de 2025 y que en ningún momento estuvieron a la altura de lo que significa jugar en River.

Siguiendo la lista, Maximiliano Meza es otro de los que debe finalizar su etapa en el club este año. Muchísimos partidos perdidos por lesión y rendimientos que marcan que no es un futbolista para River. Aun habiendo tenido algún que otro partido aceptable, su contrato finaliza el diciembre próximo y no debería haber renovación.

El otro que compone el listado es Juan Carlos Portillo. Llegó por pedido de Gallardo ante la necesidad de incorporar un volante central y River pagó una fortuna, pero no mostró nada interesante en su primer semestre. En febrero sufrió una rotura de ligamento que lo tendrá alejado de las canchas a finales del 2026.

Por último, Maximiliano Salas. Gallardo insistió por él y el club acabó desembolsando una irrisoria cantidad de dinero. Tras un positivo arranque, entró en un bache del que nunca más salió. No es un jugador para River, y empuja más de lo que juega o aporta. Otro de los jugadores que debe tener un fin de ciclo.