Somos finalistas del fútbol argentino. Suena lindo y se siente mejor. Estamos a sólo 90 minutos de volver a tener la chance de gritar “Campeón” luego de 3 largos años. Viajaremos a Córdoba con esa ilusión y expectativa. Llenos de fe. Sabiendo que el equipo llega tocado y desmembrado, pero en alza a este encuentro tan importante. Los playoffs nos han fortalecido anímica y futbolísticamente. Es un equipo que viene de menos a más. Que tiene fuertes deseos de buscar un lugar en la enorme historia de esta maravillosa institución.
El mejor partido del 2026
Lo de anoche fue completo. Una muestra de carácter, entrega física y buen fútbol. Ante Rosario Central jugamos el mejor partido del año. Un aprobado enorme en todos los casilleros que un equipo con pretensiones debe cumplir. Borró de la cancha a Ángel Di María y sus compañeros. River salió decidido a llevárselo puesto mientras que Central mostró sus temores y respetos en un Monumental que fue un volcán en estado de ebullición. La gente jugó su partido y empujó a cada futbolista a dejar la vida en cada pelota. Y eso hicieron. Los 45 minutos iniciales fueron un monólogo de River. Fue al frente, ganó todas las divididas, jugó bien, recuperó rápido y le impidió a su rival cruzar la mitad de cancha. Fue un dominio abrumador que marcó un contraste entre la postura nuestra y la de ellos. Los de Coudet quisieron ganar. Los de Almirón salieron a no perder.
A ese primer tiempo muy bueno sólo le falto el gol. Lo tuvo de penal Gonzalo Montiel, pero Jeremías Ledesma adivinó el destino de la pelota y nos dejó con el grito atragantado. Fue la oportunidad más clara de un equipo que hizo todo bien salvo en los metros finales. Ahí sigue faltando presencia en el área. Creatividad e ingenio para realizar la jugada distinta. El pase entre líneas que fisure defensas, la gambeta que rompa o la decisión de patear de media distancia para buscar ese gol que tanto nos cuesta. En los 45 finales se mantuvo la ambición, se consiguió la ventaja y en un momento se aguantó el resultado. River fue justo y merecido ganador, aun habiendo pasado algunos sustos en los minutos finales.
Es para elogiar el partido de estos jugadores siempre cuestionados, quienes ayer cambiaron silbidos por aplausos. Fue la noche del reconocimiento. Se jugó como debía jugarse este duelo. Representando al hincha dentro del campo y mostrando ese plus que exige esta prestigiosa camiseta. Lograron hacerlo como no lo habían hecho durante el torneo. Todos estuvieron a la altura. Ninguno desentonó. River fue un equipo con jugadores valientes y bien predispuestos para imponerse y quedarse con la victoria. Facundo Colidio la rompió y se hizo cargo de un penal caliente. Aníbal Moreno fue un león y la figura hasta su salida. Fausto Vera tuvo una actuación consagratoria. Matías Viña jugó con el corazón y una fiereza digna de aplaudir. Los grandes rindieron y los pibes emocionaron. El nivel de Juan Cruz Meza es para entusiasmarse en serio. Lautaro Rivero dejó todo incluso las dudas de sus últimas semanas. Joaquín Freitas ingresó a comerse la cancha y si repasamos veremos que sus acciones gravitan en los resultados: con Gimnasia en el centro a Lucas Martínez Quarta y ayer le cometieron el penal con el que se obtuvo el pasaje a la Final.
Coudet, gran responsable
Hecho el reconocimiento a los jugadores, ahora es turno de hablar del DT. Eduardo Coudet tiene mucho mérito en todo esto. Agarró un equipo derrotado y lo recuperó anímicamente. Le inyectó espíritu y aparecieron los resultados positivos. Ayer diseñó un equipo para ganar. A diferencia de su colega no especuló. Siempre muestra posturas ofensivas y ambiciosas y eso se valora. Supo pilotear las adversidades. Se lesionó feo Seba Driussi y mandó a la cancha a Freitas cuando pudo optar por otro jugador. Montiel desgarrado, metió a Bustos teniendo que quemar otro cambio por necesidad física. Lo mismo pasó con Moreno. El Chacho tuvo que administrar las ventanas. Se quedaba sin la posibilidad de hacer cambios necesarios. No podía utilizarlos para llevar adelante su estrategia ni tampoco modificar en base a rendimientos que no lo convencieran. Con el 0 a 0 le pedíamos a Juanfer Quintero, sin embargo, él pensó en Lucas Silva. El 1 a 0 le dio la derecha a su decisión. Tras el gol hubo que retroceder, pelear y estaba armado para eso. No dudó en meter otro defensor cuando Central metía delanteros y llenaba de pelotas por arriba el área de Santiago Beltrán. El técnico mostró sus convicciones y le salió bien. Su equipo rindió, dio la talla y se quedó con el resultado deseado. Además, el Chacho anda angelado y los palos le hicieron un guiño en dos oportunidades. Suerte de…
Ahora nos iremos todos a Córdoba para perseguir ese sueño que cuidaremos y alimentaremos durante cada día de la semana. Está el duelo de Copa con Bragantino donde deberíamos entre todos los lectores de esta columna juntar 11 para no arriesgar a ninguno de cara al domingo. Chacho está prohibido poner a los titulares y también a los principales suplentes. Las lesiones nos están castigando demasiado y hay que llegar lo más entero posible a la final del domingo. Ese debe ser el único objetivo de esta semana. River está a 90 minutos de ser Campeón, de clasificar a la Libertadores 2027 y de asegurarse un par de finales más por copas nacionales qué otorga el generoso calendario de este mamarracho que es el fútbol argentino que tenemos. Eso será para el futuro. El presente nos tiene obsesionados con sumar una nueva estrella a nuestra rica historia. Estarán todos esperando nuestra caída. Muchos mirando por televisión y deseando nuestro fracaso. Por todos ellos, y por las 15 millones de almas riverplatenses desparramadas en el país, es necesario ganar. El domingo cueste lo que cueste. No podés fallar. Tenes que salir campeón River, te lo pedimos de corazón.
