Quedan dos entrenamientos por delante y Leonardo Ponzio no solo define la formación de River, a la espera de la evolución de futbolistas importantes como Aníbal Moreno. El DT también prepara un partido especial desde lo mental y lo táctico, porque Boca llega con un equipo afianzado y hay varios aspectos a tener en cuenta, entre ellos los duelos individuales que no se pueden perder.
Así como el Millonario llega con 6 de 8 partidos ganados con Ponzio, los de enfrente vienen como líderes de la tabla anual y están en la final de la Copa Argentina y Copa Sudamericana. En ambos casos, salvo excepciones por cuestiones físicas, los equipos salen prácticamente de memoria. Y en ese sentido, River tiene armas que no le permitirán a Boca descuidarse, pero también deberá estar atento a varias circunstancias.

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Boca ha encontrado diferentes recursos para generar peligro. Ataca mucho con los laterales, busca el mano a mano con desequilibrantes como Flores, Velasco o Villa, puebla el área rival con la llegada de volantes como Ascacíbar, y tiene en Paredes al director de orquesta.

Paredes, el as de espadas de Boca.
Blanco y Paredes, los dos mejores de Boca
Si bien Leandro Lozano tiene gol, el más peligroso es Lautaro Blanco, a quien River ya ha sufrido. Y cuando el zurdo logra coordinar su subida con un movimiento de centralización de quien juegue por ese costado, Boca forma ahí un tándem muy venenoso. Es clave que River pueda contener la escalada del ex Rosario Central para que no llegue a línea de fondo con tiempo y espacio, ya que sus centros son realmente peligrosos. Para eso Montiel necesitará de la colaboración de Andrada en el retroceso por derecha.
Al mismo tiempo, es fundamental una marca personal a Paredes para que no reciba cómodo y en soledad. Cuando el campeón del mundo está tapado, Boca utiliza a Milton Delgado para la salida; es decir, encuentra soluciones, pero no de la misma jerarquía que le aporta el ex Roma y PSG. Es vital que el Millonario pueda incomodar a Paredes para que no distribuya, y que tampoco le permita llegar a tres cuartos de cancha con la posibilidad de rematar al arco.

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River también deberá estar muy atento a la llegada por sorpresa al área de Ascacíbar, quien ha hecho varios goles entrando para definir de cabeza o con el pie. Lógicamente, los centrales tampoco pueden perder de vista a Merentiel, que no solo es definidor sino que además muchas veces sale o se tira a los costados para arrastrar marca y no dar referencia, generando un espacio a ser atacado por volantes llegadores.

River y Boca jugarán este domingo a las 15.
Presión, orden y marcas personales
En síntesis, Ponzio deberá encontrar respuestas tácticas a los distintos recursos de Boca para atacar. Presión alta en salida y tapando a Paredes para no darle opción a los centrales es una buena forma, pero el equipo debe poder replegarse rápido en caso de que los de Arruabarrena sorteen esa primera línea de presión. Relevos rápidos y coordinados, sobre todo en las bandas, cuando pasen los laterales y cuando busquen desequilibrar con los extremos. Y por último, una férrea marca de los cuatro defensores y los tres volantes para que los futbolistas de creación y ataque de Boca no jueguen cómodos y sientan el rigor.
Luego, River tiene con qué disputarle el manejo de la pelota y el dominio del partido. Ya sea juntando pases por dentro y aprovechando las subidas de Acuña y Montiel, quienes muchas veces terminan dentro del área; o bien, priorizando el orden defensivo para luego explotar espacios con Almada, Correa y Beltrán o Driussi.





