IMPORTANTÍSIMA. La zurda de Golosina fue uno de los pilares del River campeón 
de la Sudamericana 2014. (Foto: Getty)

Salud, P15cu

Ahí va el de la vincha con la 15 en la espalda a buscar la pelota. Los pelos le rebotan al ritmo de su trote, camino a su mejor función. Desde que la acomoda rigurosamente en el césped, hasta la carrera previa y la caricia final.
IMPORTANTÍSIMA. La zurda de Golosina fue uno de los pilares del River campeón 
de la Sudamericana 2014. (Foto: Getty)

IMPORTANTÍSIMA. La zurda de Golosina fue uno de los pilares del River campeón de la Sudamericana 2014. (Foto: Getty)

La Página Millonaria

Por
Nadir Ghazal

Ahí va el de la vincha con la 15 en la espalda a buscar la pelota. Los pelos le rebotan al ritmo de su trote, camino a su mejor función. Desde que la acomoda rigurosamente en el césped, hasta la carrera previa y la caricia final. Podía tratarse de un tiro libre o un córner que iba a caer al área, o de un remate directo con barrera. Ahí se paralizaba nuestro universo. Aquella hermosa rutina de verlo actuar antes de la orden del árbitro era el momento de esperanza suprema, y hasta la red se movía de antemano por acto reflejo.

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Todavía me pregunto cómo aquel tiro al arco potente de Vangioni terminó acariciando el palo derecho del inmóvil Orión, con un solo toque de pelota y una contorsión corporal improvisada en una décima de segundo. O cómo en Colombia acomodaste de lleno el pie para calcular fuerza, velocidad y distancia perfecta para que a Armani le pique justo antes y no pueda frenar el tiro con nada. Lograste que situaciones futbolísticas excedieran a la lógica y al sentido común en momentos trascendentales, y eso es solamente digno de los elegidos.

Es que de eso se trata tu magia. Nos invitaste a ver recorridos de la pelota con una parábola imposible para las leyes de la física, que además terminaban teledirigidas a la cabeza del compañero mejor ubicado en el área. Y encima supiste tener la personalidad y el oportunismo para llenarnos el alma de fútbol con alguna delicadeza, o el corazón de gloria con goles inolvidables.

Y siempre existía un motivo más para encariñarse con vos. Desde tu estirpe rockera y verte cantando subido a un escenario, hasta los festejos del cododrilo en homenaje a tu hijo. Desde tu anécdota contando que te acalambraste por la tensión en tu primer entrenamiento en River, hasta verte emocionado cuando todo el Monumental te ovacionó a los 15 minutos el día que volviste con la camiseta de Argentinos.

Estaremos agradecidos eternamente, por lo que nos diste y lo que significaste. Aquel último semestre del 2014 nos regalaste el mejor momento de tu carrera, y desde que te fuiste dejaste un vacío enorme que aún no pudimos recomponer, porque jamás volvimos a sentir esa seguridad plena en las pelotas paradas.

Que lo cumplas feliz, querido Piscu. Tu recuerdo en River será eterno, al igual que esa zurda bordada con terciopelo y bañada de seducción que nos llenó de felicidad absoluta. Salud.

+ DRIUSSI: Un importante equipo europeo estaría tras sus pasos.

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