Un 6 de enero, Leonardo Rubén Astrada nacía en 1970 para hacer historia con La Banda y convertirse en el jugador más ganador del club. Con doce títulos en su espalda y la número 5 tatuada, el Jefe defendió los colores de River durante 13 años. Además, fue campeón como entrenador de River en 2004. Todo un emblema.
El Negro debutó en River el 2 de julio de 1989 a los 19 años y al final de la temporada consiguió su primer título en 1990, con futbolistas de calidad como el Pipa Higuaín, Medina Bello y Héctor Enrique, entre otros. El primero de los seis goles que marcó con la camiseta del Millonario fue frente a Deportivo Español en el Monumental, estadio que lo vio dar muchas vueltas.
Pero, el Negro no se destacaba por hacer goles, sino por su característica imborrable de batallador y voz de mando de La Banda, que poco a poco se convirtió en un referente de los planteles que conformó. Comparado con jugadores que brillaron en su puesto, como Mostaza Merlo, Pipo Rossi y el Tolo Gallego, el mediocampista fue el dueño de la 5 por más de diez años.
En 1999, tras vencer por 2 a 0 al rival de toda la vida, el Negro Astrada terminaba el partido con un desgarro en el gemelo derecho. Pero, el dolor no era lo que realmente le importaba; ya que el club cortaba con una década negativa frente a Boca. “Esto, la verdad, no tiene precio”, destacaba. Así era él, como su apodo, que bien lo caracterizaba.
El actual técnico de River, que había emigrado al fútbol francés, miraba y comentaba el partido desde un estudio de televisión de París. Aquella vez, Gallardo lo ponderó a Leo como: “El mejor del partido”. ¿Los goles? El Payasito Aimar y Ángel hicieron de las suyas.
El Negro consiguió doce campeonatos con el Millonario: El Campeonato de Primera División de 1989-90; Torneo Apertura 1991; Torneo Apertura 1993; Torneo Apertura 1994; el tricampeonato del Apertura 1996, Clausura 1997 y Apertura 1997; Torneo Apertura 1999, Torneo Clausura 2002; Torneo Clausura 2003. Además logró la Copa Libertadores de América en 1996 y la Supercopa en 1997.
Tal era el reconocimiento de los hinchas de River, que Ignacio Copani le compuso una canción que decía: “Señor preste atención, que hoy juega Leo Astrada”. Se despidió como su trayectoria lo caracterizó: Un ganador. El 6 de julio de 2003 se retiró el Jefe, que en ese entonces, atravesaba un difícil momento por el secuestro de su padre y aun así, decidió jugar con la banda roja para retirarse campeón y transformarse en el entrenador que consiguió el título del Torneo Clausura 2004. Leo quedará en la retina de todos los hinchas del Millonario, no sólo por sus logros, sino por su entrega con la camiseta del Más Grande.



