River venció 3-2 a Banfield en el estadio Florencio Sola, por la fecha 7 del Torneo Clausura, y consiguió un triunfo clave pensando en las tablas, pero sobre para descomprimir una situación tensa. Leonardo Ponzio se jugaba una gran chance como DT interino, y esa urgencia general se vio reflejada en su forma de vivir el partido. Así reaccionó a los goles de Driussi, Almada y Correa.
El León no metió mucha mano en el equipo. Un solo cambio y obligado: el ingreso de Fausto Vera por el lesionado Anibal Moreno. Pero sí dispuso una pequeña modificación táctica que al Millonario le dio resultado: centralizó a Thiago Almada para que juegue suelto por el centro y esté más cerca de Ángel Correa. Ambos jugaron muy bien y cuando se juntan hacen la diferencia.
A partir de allí, se vio un buen River en gran parte del encuentro. Dominando con pelota y generando muchas situaciones. El resultado terminó siendo más ajustado de lo que el trámite indicaba, y el Más Grande terminó sufriendo. Incluso, al Taladro le anularon un gol por posición adelantada sobre el final. Felicidad, aplausos, desahogo y euforia, el cóctel de sensaciones de Ponzio en los goles de River.
