El resultado hace que se afine la mirada. Y aunque River mereció ganarle a Huracán, la eficacia determinó la derrota 1-2 en el Monumental. Y una de las cosas que entra en el análisis del partido son los cambios de Leonardo Ponzio, y sobre todo el primero: Lucas Beltrán por el lesionado Thiago Almada.
Apenas iban 4 minutos cuando Almada acusó un fuerte dolor. Intentó seguir pero rápidamente se dio cuenta de que no podía, desistió y pidió el cambio. El DT sorprendió y llamó a Lucas Beltrán, cuando la lógica por puesto y características era que lo reemplace Lautaro Pereyra.
Está claro que la trayectoria y jerarquía del Vikingo lo volvieron la primera opción, y también sus últimos buenos ingresos desde el banco. Además de que en Europa el cordobés se reinventó como futbolista y pasó de ser centrodelantero a segunda punta. En ese marco, Ponzio le indicó a Correa que haga de Almada y que Beltrán se pare junto a Driussi en ataque.
Beltrán por Almada, el cambio que no dio resultado
Pero la modificación no dio resultado. Beltrán y Driussi evidentemente no logran entenderse todavía y aunque se buscaron pocas veces se encontraron. Además, Correa salió de su zona de injerencia y quedó algo lejos del área, aunque el propio Ángel terminó encontrando sobre la derecha un lugar donde pararse para recibir. Y a partir de allí terminó siendo la figura del equipo.
Ante el bajo nivel de Beltrán, la sociedad que no pudieron conformar entre los tres, y la ya de por sí sensible baja de futbolistas hoy irremplazables como Almada y Tobías Andrada, al Millonario todo le costó el doble. Así y todo, y con Correa como abanderado y con un buen partido de Gonzalo Montiel profundizando siempre por banda derecha, logró generar varias situaciones de peligro.
Para colmo, el ingreso de Mauro Arambarri por Andrada tampoco fue fructífero. Y en el segundo tiempo Ponzio solo cambió a Acuña por Francisco Ortega. River estaba bien en el partido y el gol de Lucas Blondel fue un mazazo inesperado. Pero el DT no tuvo reacción ni inventiva para buscar soluciones en los relevos. Quizás Juan Cruz Meza o el ya mencionado Lautaro Pereyra pudiesen haber aportado algo distinto, o al menos refrescar la zona ofensiva.
“Hice tres cambios porque me pareció eso. Cuando uno siente que los jugadores que propone de inicio, después tuvimos dos cambios de urgencia y ahí es donde te cambia el panorama porque después tenés solo el entretiempo para no gastar una ventana. Los chicos estaban acostumbrados a jugar en la misma posición y siguió el mismo ritmo de fútbol”, aseguró Ponzio en conferencia de prensa, sobre las modificaciones.
En la desesperación por el resultado, River terminó con Montiel y Ortega como extremos, aunque ya con un rival muy bien armado atrás por lo que sin lograr la profundidad que sí tuvo Cachete durante todo el partido. Y con Beltrán, Driussi, Correa, Galván y Arambarri por dentro.
