River perdió en la final ante Belgrano y quedó a las puertas de la consagración del Torneo Apertura. Cuando el resultado era favorable, después del segundo gol de Tomás Galván, quien apareció una vez más para perjudicar al equipo, como hizo en otras ocasiones, fue Lautaro Rivero. El defensor volvió a tener un error fundamental al cometer un penal de manera infantil para que consigan el empate y sus siguientes minutos fueron peores.

El zaguero venía marcado desde el cierre del segundo semestre del año pasado, donde había bajado considerablemente su nivel. Este año no desentonó, más allá de las victorias obtenidas, ya que no había partido en el que no deje alguna duda acerca de su actuación. La falla más recordada de la temporada, hasta ahora, había sido su mano en el Superclásico por el que el Millonario terminó cayendo en el Estadio Monumental.

Durante las últimas semanas venía alejado de su mejor rendimiento, pero ningún hincha estaba tranquilo al verlo dentro de la zaga. Para Eduardo Coudet era el mejor considerado para conformar la dupla de centrales con Lucas Martínez Quarta y fue así que llegó al gran encuentro de esta tarde contra el Pirata. Sin embargo, volvió a quedar señalado por una falla grosera en el segundo tiempo, dejando una imagen para el olvido.

Rivero, responsable de la derrota de River en la final

Llegando a la recta final del complemento, una pelota en cortada de Nicolás Fernández pega en el brazo de Rivero. A primera instancia no se podía determinar con seguridad, pero en las repeticiones se vio a Lautaro haciendo un movimiento con el hombro hacia abajo, como si hubiese querido pararla con el pecho y arrepintiéndose en el momento. Con ese desplazamiento le terminó dando argumentos a Yael Falcón Pérez para cobrar la pena máxima. Un error lejano de un profesional y total de un amateur.

Contra Boca, su ineficiencia le había jugado una mala pasada al no saber cómo ubicar los brazos. Contra Belgrano, fue su torpeza la que le debería dar por finalizada su permanencia en el club. Es un jóven que surgió de las Inferiores, la luchó para subir a Primera y se ganó un lugar, pero desde hace meses que es un enemigo dentro del campo de juego y terminó de ratificarse como uno de los peores jugadores que tuvo River en el semestre.

El parámetro de las redes sociales hoy lo tienen de punto y con total justificación, ya que, junto al entrenador, fue el máximo responsable de que el Más Grande pierda una final. Hubo otros errores compartidos en la cancha, como el pésimo encuentro que jugó Fabricio Bustos o las desconcentraciones de Martínez Quarta, pero Rivero vuelve a estar en el centro de la tormenta. Antes regaló un partido. Ahora regaló un campeonato.