Luego de cuatro partidos sosteniendo una idea, un sistema y un equipo (a excepción de cambios puntuales por circunstancias específicas), Marcelo Gallardo sorprendió con la formación de River vs. Argentinos Juniors. Luego de la goleada sufrida con Tigre, metió un volantazo y modificó nombres y esquema, pero no le dio resultado.

El DT apostó por un 4-3-2-1. Ante los flojos presentes de Colidio y Salas, utilizar a Ruberto como único centrodelantero, y tratar de abastecerlo con mucho juego interno poblando el mediocampo. Además, con Acuña (volvió a la titularidad) y Montiel, tener mucha profundidad por las bandas. Y que Quintero y Galván jueguen sueltos, como enlaces.

Por qué no funcionó el River de los cinco volantes

No obstante, no funcionó por dos motivos que fueron de la mano. Uno es que Argentinos, durante casi todo el partido, fue el que impuso condiciones. Al Millonario le costó tener la pelota y ser productivo con ella, y buscó entonces ser más vertical, con pases rápidos hacia adelante.

Pero allí entra la otra explicación. Los volantes tuvieron un muy mal partido. Csataño y Galoppo, que se metieron en el 11 titular por el expulsado Vera y uno de los delanteros, fueron intrascendentes. No hicieron pie, no gravitaron y estuvieron imprecisos. Por eso, Galván y Quintero se vieron obligados a bajar a la altura de la mitad de la cancha a buscar la pelota.

Quien volviera del préstamo en Vélez fue una vez más de lo más rescatable, aportando dinámica y conducción, pero le quedó muy lejos el área rival y Ruberto. Juanfer no termina de encontrar una posición donde ser importante, porque al retroceder tanto para asociarse, no logra a tener peso en ataque.

Y entonces, Gallardo desarmó lo planteado en el entretiempo, metiendo a Ian Subiabre por Castaño, para volver a los dos delanteros. Pero ninguno de los cambios en el complemento le dio resultado al DT. De hecho, debutó Kendry Páez y casi no tocó la pelota.