El delantero de River pudo jugar el Superclásico que tanto quería. Mostró su calidad con pases espectaculares, pero nuevamente se perdió dentro del área y no estuvo ni cerca de meterla.

Se esperó por él toda la semana. Volvió de Francia, se preparó especialmente y jugó. Pero una vez más quedó en evidencia que David Trezeguet no está pasando por su mejor momento, ni de casualidad.

El francés deslumbró una vez más con pases bárbaros, cambios de frente de primera y decisiones inteligentes. Pero a la hora de llegar al área, donde es un especialista, no pesó ni un poco durante los 90 minutos.

David tuvo una sola jugada clara que se dio con el partido 1 a 0: le dio de volea cerca del área chica y, por un desvío en un defensor, no marcó el segundo gol.

Después no pudo volver a quedar frente a Orión. Pero esta vez no se puede decir que fue desabastecido: los centros al área de Boca llovieron, además de que Rodrigo Mora la rompió y Carlos Sánchez tuvo una muy buena actuación durante gran parte del partido.

Lamentablemente, la imagen que queda de Trezeguet es ese tiro que da en la pierna de un defensor de Boca, que derivó en la contra por la que llegó el empate.

“Vamos a ver”, dijo David cuando le preguntaron si se va a operar. Sabe que quizás no vuelva a jugar un partido de esta magnitud, y por eso quería hacer historia. ¿Tendrá revancha?