El francés arrastra una tendinitis y una lesión crónica en la rótula que lo obliga a operarse, pero su cada vez más probable salida de River hace que quiera terminar de la mejor manera el año en Núñez.

David Trezeguet no pudo tener el Superclásico que soñó. Entre sus problemas personales y las lesiones que lo aquejan, el delantero de 35 años terminó teniendo un papel opaco contra Boca.

Claro, si su volea a los 10 minutos no se hubiera desviado en un defensor y la pelota hubiera ingresado, el mundo se hubiera rendido a los pies de David.

Pero eso no pasó, y el francés se fue diluyendo con el correr de los minutos, visiblemente molesto y no en su mejor forma física. ¿Por qué? Porque Trezeguet no tiene una, sino dos lesiones que lo aquejan.

David arrastra una tendinitis -la misma que lo dejó afuera del partido contra Arsenal- y también tiene un problema en la rótula, motivo por el que tendrá que operarse en el futuro.

“Veremos”, fue su respuesta cuando le preguntaron en el Monumental si se operará esta semana. Quizás David tenía la idea de romperla en el Superclásico y luego sí, hacerse la intervención quirúrgica, pero dejando el mejor de los recuerdos.

Después de otra actuación opaca del francés, que sigue poniéndole incertidumbre a su futuro, resta saber si seguirá jugando, al menos en este campeonato, con La Banda.