Almeyda decidió mandar a la cancha al juvenil, que jugó su segundo partido en Primera y, tras un par de malos pases, tuvo que escuchar el murmullo de las miles de personas que estaban impacientes por el mal rendimiento del resto del equipo.

Augusto Solari tuvo su buen debut en River hace dos semanas, cuando el Millonario venció a Unión. Quince días más tarde, el pibe no tuvo la misma suerte.

Faltando media hora para el final del partido y con un River sin ideas ni juego colectivo, Matías Almeyda decidió poner al primo del Principito, que esta vez no tuvo un buen desempeño.

Y después de dos pases seguidos mal dados, Solari escuchó silbidos y murmullos por parte de la gente, que estaba impaciente por otra frustrante presentación de sus compañeros.

¿Era necesario que entrara? Al menos, el Pelado hizo autocrítica en la conferencia de prensa y admitió que quizás no estuvo bien en ponerlo en este partido, justamente para no “quemar” al pibe.

Solari tuvo un gran rendimiento en la Reserva -donde es el capitán- y le sobra actitud para jugar. Dependerá de él y de Almeyda que los silbidos que escuchó hoy se transformen en aplausos para una de las máximas promesas de inferiores.