Lanzini abrió el marcador con un golazo a los cuarenta segundos de la parte final. El enganche de River encaró, pasó a toda la defensa y definió muy bien ante la salida de García. Después apareció Gio Simeone con su primer gol oficial y nuevamente Manu para desatar la locura en Núñez.
River volvió a sufrir la falta de contundencia en ataque. Ante un equipo de Tigre que llegó al Monumental exclusivamente para defender el 0 a 0, el equipo de Ramón no supo cómo hacer para quebrar a la línea defensiva de los de Victoria.
De hecho, las únicas llegadas del Millonario en el primer tiempo fueron por tiros desde afuera del área. Federico Andrada y Leonardo Ponzio estuvieron cerca, pero les faltó puntería para abrir un partido muy cerrado.
Marcelo Barovero casi no tocó la pelota y Leonel Vangioni pasó a jugar de volante por la falta de ataques de Tigre. Pero ni con el 3-4-1-2 se pudo inquietar en demasía a Javier García, quien sólo intervino en un par de ocasiones.
River dominó el primer tiempo, sí, pero le volvió a faltar un plan de juego para quebrar a un equipo que, como la mayoría de los que van al Monumental, le cedió el protagonismo.
Y el complemento fue todo lo opuesto. Un golazo a los 40 segundos de Manuel Lanzini, que luego marcaría otro tanto, pero como goleador, y el debut en las redes de Giovanni Simeone, quien se sacó las ganas de gritar por primera vez como profesional.
A partir de ahí River se floreó y su gente se ilusionó con poder pelear en los dos frentes. No hay que exagerar, pero se pedía una reacción como ésta. Bien River, a seguir así.