Mal en defensa y mal en ataque. Este equipo de Leonardo Astrada muestra errores groseros, partido tras partido, y sumó su tercera derrota consecutiva sin siquiera anotar un gol. Lanús, que hizo todo el desgaste en el primer tiempo, ganó con el tanto de Sebastián Blanco tras una floja respuesta de Daniel Vega.

Es triste decir que ahora a los equipos les alcanza con 45 minutos para superar a River. Porque eso mismo hizo Lanus esta noche: se lo llevó por delante en la primera parte y en el segundo tiempo le cedió la pelota al Millonario, que no pudo concretar las escasas situaciones que generó y volvió a decepcionar.

No hay excusas ni pretextos, estos jugadores no juegan a nada. Como así tampoco vale buscar los motivos de una nueva caída en el penal enorme que no le cobraron a Daniel Villalva en el segundo tiempo. Esos habrá que buscarlos en el pobre funcionamiento general y en los errores que se reiteran jornada tras jornada, que no se corrigen y que vuelven a provocar un dolor de cabeza.

La imagen final es una muestra fiel de la desorganización y la falta de ideas: River terminó con cuatro delanteros y no pudo llevar peligro. Rogelio Funes Mori tuvo una clara y definió mordido, Rodrigo Rojas probó muy mal de derecha y Gustavo Canales remató desde fuera del área, pero desviado. Eso fue todo lo que se generó en ataque en 90 minutos.

Atrás, lo mismo de siempre: jugadores que no retroceden con su marca, que se duermen y en esta oportunidad se dio la equivocación de Vega. En pocos días se viene Newell’s y da la sensación de que poco se va a cambiar. No hay goles, no hay respuestas, no hay esperanza.