El Millonario volvió a decepcionar. Ante uno de los peores equipos del campeonato, se vio beneficiado por un penal no cobrado por Pitana y terminó conformándose con un empate que lo deja sin chances de llegar a los 30 puntos.

Por más que Matías Almeyda diga lo contrario, River juega mal. O mejor dicho, no juega mal, juega horrible. Lo visto en cancha de Independiente fue un dolor de ojos, una falta de respeto.

Un equipo dormido, sin sorpresa, predecible en absolutamente todo momento, que tuvo que apelar a que Pitana no diera un claro penal por mano de Ezequiel Cirigliano, no es digno de River.

Ante el peor Independiente de los últimos años, La Banda no pudo hacer pie en ningún momento y terminó conformándose con un punto que lo deja fuera de la pelea para llegar a los 30 puntos.

Así que, por más que al Pelado no le guste, no está instalado que River juega mal. Es sentido común, es ver que pasaron 17 fechas y se cometen errores infantiles que cuestan puntos. Ah, tengan en cuenta que hay que ganar los dos partidos que quedan para no sufrir el año que viene. Se entendió, ¿no?