En la previa del partido frente a Estudiantes se notó una confianza de la gente en el equipo que no se veía desde hacía muchos años. El Pelado y el buen comienzo de año generaron una ilusión que crece día a día.

Las sonrisas, los cantos, la peregrinación masiva, los aplausos, las ovaciones, la confianza. A los hinchas de River le devolvieron varios motivos para sonreír.

Es que la vuelta de Ramón Ángel Díaz todo lo puede. Primero para cambiar la cara del equipo, después para indultar a alguien que parecía no tener más lugar en River como Adalberto Román, y por último para devolverle la esperanza a la gente.

Esa gente que lleva años soportando desilusiones, malos manejos dirigenciales y futbolísticos, maltratos y pésimos resultados deportivos.

Pero volvió el Pelado, y con él regresó la alegría. Y se notó en la previa del partido frente a Estudiantes, porque los hinchas desbordaron de confianza en el equipo y, sobre todo, en la capacidad del riojano.

¿Cuánto puede influir la fe del hincha en el equipo? Mucho, quizás demasiado. Por eso, el aliento constante y la confianza en que el gol llegará ayudaron para que el equipo jugara más tranquilo y lograra la victoria.

Se renovó la ilusión, crece la esperanza, el sueño puede hacerse realidad. Ramón le devolvió la sonrisa al hincha, que volvió a sentir que River puede llegar a lo más alto del fútbol argentino.