Después del partido ante Gimnasia, todos aquellos quedefenestraron a Gerlo por su poca técnica o su escaso nivel futbolístico (sin poner en tela de juicio su entrega, que quede claro) deberían, de a uno, formar una fila en el próximo entrenamiento de River ypedirledisculpas al bueno de Danilo. Porque lo que hoy hicieron Nicolás Sánchez y Gustavo Cabral exime de culpa y cargo a todas las “burradas” que se le achacan a Paco.

Además de la lentitud de Sánchez y Cabral,sobre todo en el caso del ex Racing, ambos le agregaron a su juego una carga de errores básicos tal que provocaron que River hoy no se fuera con una victoria.Gimnasia tuvo muchas chances claras, es cierto, pero repasemos: La que yerra Ormeño, que corrió más de 40 metros con la pelota dominada, es culpa de Nico Domingo y dela dupla de centrales, que se abrieron en lugar de cerrarse. Después, la que yerra Stracqualursi sobre el final del partido es culpa de Nico Sánchez,porque se lo saca de encima con una facilidad pasmosa.

Pero más allá de enumerar los incontableserrores de ambos, basta con quedarse con la jugada de los goles. En el primero,los dosquedaron a contrapié yfueron espectadores de lujo de la definición del Pampa Sosa. El segundo, si bien Paulo Ferrari vuelve a cometer un penal tonto, nace de una pelota puesta a espaldas de Nico Sánchez, que quedó como una auténtica tortuga al lado del pique delmovedizoJuan Cuevas.

Entonces,por más queGorosito ahora le de la chance a Daniel Vega, que fue la figura de River, la realidad es que ni Vega, ni Ojeda, ni Barbosa, ni Carrizo (Amadeo o Juan Pablo, el que prefiera) resisten esta defensa. Villagra y Ferrari van bien, pero notienenmarca, y los dos centrales se empeñan en cometer la mayor cantidad de errores tontos posibles. Así no hay arquero que aguante. Lo malo es que el próximo rival es Boca y en La Bombonera quién podrá con Palermo, Palacio, Mouche o Viatri, si ni siquiera son capaces de marcar a Niel o Cuevas. Quizás la respuestaesté enGerlo, que cuanto menosmerece una chance.

Foto: Fotobaires