El Tanque no pudo marcar su gol, pero su participación fue fundamental para que River le ganara a Huracán y recibió el cálido cariño de los hinchas.
Solo arriba, Mariano Pavone se las arregla para molestar a toda la defensa rival y para asociarse con los compañeros que vienen de atrás. A la distancia, los nervios pueden invadir cuando uno lo ve tirado a los costados mandando centros y no en el área, para, precisamente, capturarlos.
Esta tarde, el Tanque entregó la lucha y el compromiso de siempre y le puso un plus. Al igual que en otros partidos, el ex Estudiantes salió del área y asistió a compañeros que estaban mejor posicionados.
Primero, deslizó un sutil toque para dejar solo a Erik Lamela y luego metió un preciso centro para que Paulo Ferrari se tirara de palomita al gol. Es verdad, también pudo hacer el suyo, luego de un cabezazo que se fue muy cerca de un palo.
Ya sobre el final, le dio de volea a un pase de Diego Buonanotte, pero se fue desviado. Sin embargo, el hincha le reconoció una vez más todo el esfuerzo y le regaló una merecida ovación.
Imagen: Federico Peretti | La Página Millonaria