El jujeño estuvo participativo en Tucumán pero falló dos situaciones muy claras en el segundo tiempo. Antes de eso, en la primera parte, había puesto un par de pelotas muy buenas. Lo malo: a diez minutos tuvo que pedir el cambio por una molestia muscular.
Ariel Ortega venía de jugar los 90 minutos frente a Newell’s, luego de varias semanas sin siquiera ir al banco de suplentes. De hecho, de no haber sentido el calambre, hubiese terminado el encuentro en Tucumán.
Las dos jugadas que falló fueron en el segundo tiempo. En la primera, picó habilitado y se la quiso empalar al arquero, tal como hiciera varias veces a lo largo de su carrera y en River -San Lorenzo, Chacarita y un amistoso en Canadá, por nombrar las más recientes-, pero se le fue muy alto.
En la segunda, salió muy bien de la posición adelantada y definió por abajo, aunque su remate se fue pegado al primer palo. Luego, tuvo que dejarle su lugar a Daniel Villalva. Habrá que esperar los estudios para saber qué tan grave es la lesión.