A pesar de contar con más de mil efectivos de seguridad, el operativo fue paupérrimo. En la entrada hubo problemas en los ingresos por una maratón, mientras que a salida, los hinchas visitantes rompieron decenas de autos al salir insólitamente por Figueroa Alcorta.

Así no va. Por más que se pida eternamente por mejores controles de seguridad, este Superclásico fue una nueva muestra del desastre que son generalmente los operativos en las canchas.

Ya en la previa se vieron autos de River pintados con aerosol con la sigla de Boca e incluso algunos vehículos rotos en las inmediaciones del Monumental. También hubo varios cruces entre hinchas de los dos clubes en varias esquinas, a pesar del enorme operativo desplegado, con más de mil efectivos.

La barrabrava de Boca alquiló micros descapotables que usa el Turismo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Además, otra vez hubo cientos de personas que saltaron los molinetes en la entrada, como de costumbre.

Si bien el ingreso fue tranquilo, en el estacionamiento del club hubo demoras y problemas porque hubo una maratón. ¿Justo hoy hubo una maratón? ¿Nadie se percató del “detalle” del Superclásico?

En la popular visitante hubo peleas con los agentes de seguridad privada en el segundo tiempo. Hinchas de Boca golpearon a los encargados de la seguridad a tal punto que hay varios internados

Después del partido, los hinchas visitantes no salieron por Lidoro Quinteros, como suelen hacerlo, sino que la policía los llevó por Figueroa Alcorta. ¿Conclusión? Vidrios y autos rotos por doquier.

En fin, más de lo mismo. Personas con comportamientos indefendibles, operativos totalmente deficientes.