El delantero uruguayo se enteró de la muerte de su abuela durante la madrugada y viajó a su país natal. Quiso jugar de cualquier manera y, si bien no pudo gritar, disfrutó del triunfo y se fue muy aplaudido.
Rodrigo Mora tuvo un duro golpe en las primeras horas del domingo. El delantero recibió la mala noticia de que su abuela había fallecido y decidió viajar -con el lógico permiso del cuerpo técnico- a Uruguay para el velorio.
Se lo dejó decidir si quería jugar o no y el charrúa eligió estar presente en el partido del Millonario. Ramón Díaz le respetó su lugar en el equipo y estuvo desde el arranque.
Sin brillar, tuvo un buen partido y fue clave en el segundo gol, porque robó la pelota y dejó mano a mano a Leonardo Ponzio. Antes había tenido un mano a mano que le tapó Diego Pozo.
Emiliano Díaz decidió sacarlo faltando veinte minutos para el final y se llevó los aplausos de la gente, que valoró el esfuerzo del delantero.
Claro, nada podría lograr que fuera un domingo feliz para Mora, pero al menos puede quedarse tranquilo porque aportó para el triunfo de su equipo en un día difícil en lo personal. ¡Fuerza, Rodrigo!