El riojano revolucionó River con su vuelta, pero para llevar al Millonario a lo más alto, tendrá que superar varios obstáculos.

Que esté Ramón Díaz en Núñez es garantía de aspiraciones altas, de expectativas de campeón. Pero el Pelado no tendrá una tarea fácil para que River vuelva a estar en los primeros lugares.

Para empezar, deberá darle una identidad a un equipo muy irregular, que juega un partido bien y dos mal, sin tener muchas variantes ni respuestas. El riojano deberá impregnar a los jugadores durante la pretemporada con su idea ofensiva para que River sea protagonista en todas las canchas.

Habrá que elegir muy bien a los refuerzos, que por el momento sólo serán dos (la dirigencia quiere habilitar un tercer cupo). Hay muchos puestos a los que le vendría bien un recambio, por lo que el riojano tendrá que analizar quiénes son los indicados para, como dijo Ponzio, llegar y jugar.

También tendrá un problema importante con el armado de la defensa. Las tres lesiones ligamentarias -Jonatan Maidana, Ramiro Funes Mori y Germán Pezzella- condicionan a la última línea, que se quedó con lo justo y necesario para no tener que improvisar formaciones.

El mediocampo es donde menos dudas hay, aunque todavía no hay un volante por izquierda que haya podido quedarse con el puesto. Y claro, está la eterna búsqueda de un enganche que juegue y haga jugar a sus compañeros.

Por último, deberá encontrar a un nueve que se afiance y sea el goleador que el equipo necesita. Actualmente, Rogelio Funes Mori lleva cinco gritos en el campeonato, mientras que David Trezeguet y Carlos Luna aportaron uno cada uno. Muy poco.

“Vamos a tener que ponernos a trabajar”, dijo ayer Ramón. Queda claro que su presencia es un gran aliciente para que el Millonario tenga esperanzas de volver a las mejores épocas, pero para eso habrá que mejorar y mucho. Para que River vuelva a ser River.