La Asociación del Fútbol Argentino no aprobó la prohibición para los hinchas visitantes, aunque estableció que aquella parcialidad que genere disturbios quedará suspendida por una fecha.

La violencia en el fútbol argentino no tiene fin. En las últimas semanas hubo que lamentar incidentes en reiterados estadios y hasta muertes. Lejos de querer controlar a los responsables, la Asociación del Fútbol Argentino pensó en castigar a los hinchas visitantes, imitando la medida que todavía rige en la Primera B Metropolitana, C y D, y prohibir que la gente fuera a ver a su equipo cuando no hace de local.

Sin embargo, la resolución no fue aprobada anoche en la reunión de Comité Ejecutivo, donde la gran mayoría de los clubes votaron en contra y debió ser rechazada la posibilidad de que los partidos se jueguen sólo con público local.

Y lógica no les falta, ya que los hechos de violencia que se vieron en las últimas semanas en los estadios fueron provocados por las hinchadas locales (internas de Tigre y Gimnasia, alambrados rotos de la gente de San Martín de San Juan), a excepción de los disturbios generados por la hinchada de Nueva Chicago en la cancha del Lobo platense.

La única medida preventiva que tomó la AFA fue que aquella hinchada que genere algún hecho de violencia de acá al final del campeonato, quedará suspendida por una fecha.

Es decir, si una parcialidad genera disturbios como local, el próximo partido en su estadio se jugará a puertas cerradas, mientras que, si lo hace como visitante, su gente no podrá viajar cuando el club juegue fuera de su casa.

En fin, otra solución que parece insuficiente para un problema que no tiene fin. El fútbol es un negocio y a todos les conviene que siga. Mientras tanto, la violencia continúa y el que paga es el hincha común, el que sólo quiere disfrutar de un espectáculo al que cada vez se hace más difícil de asistir.