Francescoli habló de un posible regreso del cordobés al Millonario y se ilusionó con volver a ver el juego de Aimar con La Banda. Además, habló de Passarella y de la chance de involucrarse nuevamente en el club.
Volvió a aparecer Enzo. Después de algunos meses, Francescoli volvió a hablar de River, de la actualidad del club, y de la posible vuelta de Pablo Aimar, por encima de todos los ex-River que se mencionan para regresar al club.
“Hace un año fui a Lisboa por la TV y lo fui a ver jugar. Sería uno de los jugadores que le puede dar mucho a River, si vuelve: es más completo que cuando se fue, juega más retrasado, más jugador de equipo”, aseguró el ídolo en diálogo con Víctor Hugo Morales, para El Gráfico.
“No tuvo la suerte debido a sus lesiones. Tenía todo para ser el mejor o estar en la discusión. Pero en su mejor momento, en Valencia, tuvo lesiones, estuvo por ir a un club grande y no fue. A esos niveles el tren pasa pocas veces. Me acuerdo que cuando viene a su primera pretemporada, yo me había operado el hombro y hacía un trabajo diferenciado: veía todas las prácticas. Era el gran momento de Astrada, Berti, Monserrat, un medio que presionaba mucho. Y el tipo, en la práctica venía la pelota, hacía tac y no lo podían agarrar”, agregó.
El uruguayo explicó que para repatriarlo hay que argumentar algo más que el peso de la camiseta y se puso a sí mismo como ejemplo. “Vos podés repatriar jugadores pero no podés traerlo, diciéndole la camiseta de River, la historia y nada más. Me acuerdo de la discusión por mi primer contrato. Voy a hablar con (Hugo) Santilli recién asumido y me empieza decir: ‘viste lo que es este club, este estadio, esta camiseta’. Yo que era un pibe atrevido, y le digo: ‘sí, pero no como con la camiseta y, es más, vine acá sabiendo que uno de los más grandes de la historia de River fue Walter Gómez y usted lo tiene estacionando autos…'”, recordó.
Consultado por un posible futuro dirigencial dentro del club, Enzo dio los motivos por los cuales no se mete. “Soy consciente de que podría ser presidente de River, por el cariño que me tiene la gente. Para ser presidente de un club de fútbol en la Argentina hay que tener cierta solidez económica porque cuando tomás decisiones, en definitiva, es el bolsillo el que decide. Y si vos no tenés la solvencia, si sos un presidente que quiere hacer bien las cosas, terminás sin autonomía, porque dependés de un grupo empresarial, o que te salga otro Pipita Higuaín que dé unos cuántos millones. Desde esa base, no lo haría. De hecho no lo hago por eso. Es difícil montar una estructura para manejar River. Me había metido con (Rodolfo) D’Onofrio: no sé si será el mejor o el peor empresario, pero sí un tipo capaz de manejar una estructura así. Pero un día me senté con él y le dije cuáles eran mis reglas de juego”, explicó.
Explayándose en su argumento, se distanció de Daniel Passarella y aseguró que tener historia en el club no significa poder tener una buena gestión al mando de River. “No creo que por haber sido ídolo de River tenga la capacidad. Quizá la tenga… Ese es una de las cosas que no comparto con Daniel: el ser buen jugador o buen técnico no implica que seas un buen presidente. Es totalmente diferente: movilizás entre 5 y 6 millones de pesos al abrir y cerrar el club, tenés un montón de empleados. No implica ser buen o mal tipo. Por ahora, lo descarto totalmente. Acompañar una gestión, sí”, sentenció.
Sin embargo, no le cerró las puertas a una posible vuelta al Millonario, aunque aclaró que prefiere no criticar a los que están. “Nunca digo nunca porque públicamente no salgo a hacer notas aunque esté muy en desacuerdo con muchas cosas que pasaron, que pasan y pasarán en River. Desde mi lugar, el que ocupo en un club de la magnitud de River, no me gusta criticar pero porque cuando jugaba, sufría mucho. Decía: ‘Este boludo que hace 30 años que no juega, ahora habla’. Trato de no hacer cosas que a mí me jodían”, finalizó.