Cientos de hinchas de River quedaron regalados “a la buena de Dios” y sin poder ver el partido frente a Newell’s por la ineficiencia de la Policía local y la sobreventa de entradas.

Hasta el menos futbolero sabe que cada vez que River juega de visitante la tribuna millonaria revienta. Ayer, en Parque Independencia, no fue la excepción, porque más de veinte micros y combis llegaron desde distintos puntos de Buenos Aires y zonas aledañas a Rosario para alentar a La Banda.

Los que parecen no estar enterados de esto son los encargados de brindar seguridad, que hicieron todo lo posible para que pudiera ocurrir una desgracia. Ya desde el peaje de la entrada a Rosario, la mayoría de los micros provenientes de Buenos Aires fueron retenidos hasta media hora antes que empezara el partido. Una vez conseguido el ingreso a la ciudad, nuevamente la policía frenó a los micros en un puente, en una zona peligrosa, exponiéndolos a apedreadas o algo peor, que milagrosamente no sucedió.

Al final, los micros fueron ingresando lentamente, de a tandas (la mayoría lo hizo con el partido empezado o en el segundo tiempo), aunque algunos no pudieron siquiera llegar a la cancha y tuvieron que volverse sin ver ni un minuto del encuentro. La excusa fue que la tribuna estaba colmada en su capacidad y no podían ingresar más personas. La dirigencia de Newell’s tendrá que dar explicaciones de lo sucedido, porque los hinchas de River se sintieron estafados.

Foto: Fotobaires.