Un 4 de marzo de 2004 fallecía Walter Gómez, uno de los jugadores más importantes que vistió la camiseta de River. El delantero oriental fue famoso no sólo por su juego sino por ser el primer futbolista en provocar el grito de: “U-ru-guayo, u-ru-guayo” en la hinchada del Más Grande.

Después de un gran paso por Nacional, Gómez había sido suspendido por un año. Sin embargo, Antonio Vespucio Liberti, con una enorme rapidez, decidió adquirir su pase. “Pagó un millón de pesos por mi pase, era un montón de plata”, afirmó alguna vez el uruguayo.

Y Liberti no se equivocó. En 1950, arribó a Núñez y en su debut frente a Newell’s en Rosario, marcó un gol en el primer minuto del encuentro con un buen pase de Angelito Labruna. Pero ese sólo fue el comienzo, ya que en cinco años no sólo hizo 74 tantos en 140 partidos, sino que batió un récord que todavía sigue vigente. El oriental hizo cuatro goles en apenas 21 minutos en un histórico enfrentamiento con Lanús.

Además, el jugador nacido en Montevideo se dio el lujo de consagrarse campeón en 1952, 1953 y 1955 con La Banda. En aquella época, muchos aseguraban que junto a Labruna, Prado, Vernazza y Loustau se había formado “La segunda máquina”.

Cabe destacar que Enzo Francescoli, en su memorable despedida de 1999, tuvo el gesto de invitar al exdelantero del Millonario para hacer el saque de honor del partido y que todo el Monumental lo reconociera con un enorme aplauso.

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