Los enganches que pretende River se van cayendo de a uno o no convencen, y el nombre que supuestamente tiene guardado la dirigencia es la única ilusión a la que se aferra el Pelado, mientras los días siguen pasando.
“Nombré a Fabbro y nos pidieron cinco millones de dólares, así que ahora vamos a ser más cautos”. Ramón Díaz aprendió del “error” que significó elogiar públicamente al enganche de Cerro Porteño y ahora se niega a revelar el nombre del “tapado”.
Ese “tapado” al que tanto nombran los dirigentes, pero cuyo apellido no dejan salir por temor a que el club que lo tenga eleve su precio por la presión mediática que implicaría estar en la mira del club más grande del país.
Lo que sucede es que los nombres que van saliendo a la luz caen al instante por diversos motivos. En las últimas horas trascendió que se haría un intento por traer a Matías Fernández, pero el jugador tendría decidido quedarse en Italia y no regresar al fútbol sudamericano.
Matías Delgado, el otro enganche que se nombró la semana pasada, no convence del todo al riojano, por lo que las chances de que llegue a Núñez no son demasiadas.
Y así, como sucedió con D’Alessandro, Ricky Álvarez, Piatti y tantos otros apellidos que sonaron, el final es el de siempre: River confía en un “tapado” que llegue a último momento y pueda ponerse La Banda.