¿Qué te hicieron, River? ¿Dónde estás? Hay que despertar cuanto antes de esta pesadilla, porque se puede poner peor. Claro que es posible caer más bajo de lo que están cayendo estos jugadores sin alma, sin sangre y sin actitud. Cualquiera viene al templo y nos gana con nada, con el mínimo esfuerzo, como hizo Argentinos Juniors esta noche. Si hasta el apático de Oberman casi mete un gol…
Y ellos, dichosos de lucir el manto sagrado, no hacen nada. Se empecinan con que este presente cada vez sea más negro, porque el peor Boca de la historia les ganó y ese mismo Boca dio lástima tres días después ante uno de los equipos que pelean por quedarse en Primera. No hay caso.
Las desatenciones en la defensa son alarmantes y se repiten partido a partido. No se aprende de los errores. El mediocampo, cuando no está Marcelo Gallardo, carece de alguien con cerebro para leer las jugadas, porque Mauro Díaz no patea al arco, porque Rodrigo Rojas es lagunero y los carrileros no mandan un centro como la gente.
Y mejor no hacer mención de los delanteros. Rogelio Funes Mori volvió a desperdiciar jugadas claras de gol, pierde muy fácil con los zagueros rivales y no pesa en el área. Incluso, hoy fue él quien debería haber salido y no Gustavo Canales, pero Leonardo Astrada seguramente no quiso quemar al pibe.
River volvió a arrastrarse frente a una hinchada que se cansó y que despidió a puro reproche a estos jugadores que a estas alturas no van a cambiar. Habrá que esperar a junio y ver si el segundo semestre trae algo mejor, porque esta película es la misma de la de torneos anteriores y ya cansa verla todos los partidos.