River venció a San Lorenzo con gol de Pezzella y ganó la Superfinal, por lo que clasificó a la Copa Sudamericana y a la Supercopa Argentina. Sin brillar, pero sin darse por vencido, el Millonario demostró que es el mejor equipo del país.

Las grandes alegrías retornaron a Núñez. Después de una semana repleta de festejos por el título obtenido en el Torneo Final, River afrontó un duro partido contra San Lorenzo que, si bien no valía como un campeonato, ponía en juego el último pasaje a la Copa Sudamericana.

Y La Banda supo contrarrestar el pésimo estado del campo de juego, que afectó a ambos equipos, por lo que se dio un partido trabado, lleno de faltas y casi sin jugadas de riesgo.

Así se fue la primera parte, en la que dos tiros de media distancia del Keko Villalva y de Manuel Lanzini le dieron algo de emoción al 0 a 0 con el que se fueron al descanso. En ese primer tiempo, Jonatan Maidana se lesionó y le dejó su lugar a Germán Pezzella, que fue clave.

¿Por qué? El defensor, que sólo tenía un gol en Primera (ante Colón, en el Torneo Inicial 2013), le ganó a todos desde arriba promediando el complemento y metió el único tanto del partido con el que los de Ramón se llevaron la Superfinal.

Se consumió un choque sin muchas luces, en el que no se vio la mejor versión de River, pero que le permitió al Más Grande confirmar su presencia en la Sudamericana y también en la Supercopa Argentina.

Se vendrá un semestre con cuádruple competencia (Torneo Inicial, Sudamericana, Supercopa Argentina y Copa Argentina), premio para un plantel que se sobrepuso a las malas y llevó a San Luis una fiesta interminable. ¡Supercampeón!