Finalmente Mauro rindió. ¿Rosales? No, eso rozaría el milagro. Estamos hablando de Mauro Díaz. Sí, como en la historia del gemelo bueno y el gemelo malo,el juvenilposibilitó que la gente de River por fin aplaudiera a rabiar a alguien con ese nombre. El otro es el malo de esta historia. Así lo hizo saber la gente cuando al salir lo bañó en silbidos crueles, pero sobre todo, justos.
Mauro Díaz fue el mejor de River hasta el ingreso de Gallardo. Elpibe se acomodó bien como volante y fue de lo más peligroso. Con la pelota en los pies sabe, eso se nota. Juega simple, a un toque, haciendo la jugada más sencilla, sin complicarse con historietas ni firuletes. Si la jugada pide toque, toca. Si la jugada da para gambeta, gambetea. En lo sencillo que entiende el juego radica lo bien que le cayó a este River que se complica solo.
Mauro Rosales es la otra cara. No hace las difíciles y mucho menos las fáciles. Buonanotte le puso un buen pase de gol cuando el partido estaba virgen y el bueno de Mauro (es un decir) tardó añares en definir y le facilitó las cosas a Pezzutti. La única buena intervención fue un centro que Radamel Falcao cabeceó al gol, pero que encontró bien ubicado al arquero de la visita. Poco para un tipo con tantos años en Europa, con pasado de Selección y que, a esta altura, es la eterna promesa.
Gorosito lo mandó de titular y Rosales se encargó de enojar aún más a los hinchas con su apatía y su poca resolución, tanto de delantero como de volante por derecha, donde arranco originalmente. El chico Díaz, en cambio, fue una brisa de aire fresco para este River. Es más, muchos ya lo piden por sobre Buonanotte, quien ayer alternó buenas y malas.
La prueba más clara, sin embargo, la dio el soberano. Cuando salía Díaz para el ingreso del Muñeco Gallardo, la gente reprobó el cambio, pero cuandose corrigió el error del asistente arbitraly el que salió fue Rosales, la gente aplaudió con ganas y, acto seguido, llenó de silbidos al ex Newell’s. Cuando se fue Díaz, la gente regaló el primer aplauso sentido de la tarde-noche del domingo. Sí, el reconocimiento para un pibe del club que parece cortado por la misma tijera que distinguió históricamente a las Inferiores y la hoguera para un “consagrado” que no hace más que justificar por qué la gente ya no lo banca más.
Fotografía: Fotobaires.