Rogelio Funes Mori no venía teniendo buenas producciones y eso le costó la titularidad y varias críticas, a pesar de que recién está comenzando su carrera. Esta noche, en Avellaneda, se destapó con tres goles vitales para un River que ganó dos partidos consecutivos por primera vez en el semestre.
Antes de los tres minutos, Mauro Díaz le sirvió un centro perfecto y el pibe metió un cabezazo mejor para abrir la cuenta. Luego, cuando Racing asfixiaba a River, estuvo atento a un grosero error defensivo, no se puso nervioso, amagó y definió muy bien para estampar el segundo.
Todavía en la primera mitad, Funes Mori le puso la frutilla un contraataque perfecto, en el que intervinieron Ariel Ortega y Paulo Ferrari. Este último tiró un centro casi sin mirar y el 9 ingresó sólo, sin marca, para tocar de cabeza sobre la línea del arco. El 3-0 liquidaba el clásico en el Cilindro.
En la segunda parte tuvo dos más: una, tras un centro atrás del Burrito, y otra mucho más clara: cuando el duelo se moría, Facundo Affranchino estrelló un remate en un palo y delantero se encontró con la pelota en los pies, pero esta vez no le acertó a los tres palos.
Nobleza obliga, desde este sector se lo cuestionó pero siempre se remarcó que es joven y que la responsabilidad de ser el goleador de River no debería recaer en él. De todas maneras, la llegada de un centrodelantero de experiencia sigue haciendo falta, para no quemar al pibe y darle rodaje de a poco.