Que las situaciones que River tuvo en Tucumán no engañen. El equipo de Leonardo Astrada no se llevó la victoria frente a Atlético porque falló, como es costumbre, en el último toque. Sin embargo, los locales también tuvieron sus chances y pudieron haberse quedado con los tres puntos.

Es alarmante que partido tras partido se presenten los mismos errores, sobre todo en la delantera. Porque son varios los jugadores que no logran concretar las poquísimas jugadas de gol que se crean y esto, en este River, es un problema que puede costar muy caro, porque en cualquier momento le convierten.

Esta noche, el equipo de Leonardo Astrada tuvo algunas situaciones para abrir el marcador, pero no logra ni siquiera acertar al arco, por más de que los remates pasen pegados a un palo. Un ejemplo de ello es el mano a mano en los pies de Ariel Ortega y el cabezazo del final de Mauro Díaz.

Tampoco es cuestión de caerles al Burrito y al juvenil, pero estas malas decisiones no pueden ser motivo del azar, cuando hace varias fechas que viene sucediendo. No es casualidad, entonces, que River tenga tan pocos goles y que haga cinco partidos completos que no lograr vencer al arquero rival.

Este empate sirve para salir de las cuatro derrotas seguidas, pero nada más. Porque Atlético, necesitado de puntos, está debajo de River en la tabla de posiciones y ni así se logró una sonrisa. No quedará más que esperar un milagro o que la pelota quede a diez centímetros de la línea de gol y con el arquero a cinco metros para volver a gritar un gol.

Imagen: La Gaceta de Tucumán.