En una noche emotiva, con tanto de Ariel Ortega y regreso de Diego Buonanotte, River dio vuelta a Godoy Cruz y lo venció 2-1. Angel Cappa debutó con el pie derecho en el Millonario, que cambió la cara y tuvo un partido con buen juego y varias situaciones de gol.
Los hinchas se merecían una noche así, después de tanto sufrimiento y disgustos. El equipo empezó el partido como para defender la punta del campeonato y se llevó por delante a un tibio Godoy Cruz que nunca quiso jugar y se dedicó a salir de contra. El Muñeco metía pases como puñales, el Burrito las peleaba y gambeteaba, todo River metía y se cambiaba la imagen de los últimos partidos.
Sin embargo, esta suerte que se le ríe al más grande de la Argentina volvió a hacerle una de las suyas. Con la frustración a cuestas por el penal no cobrado y las jugadas de gol perdidas, los mendocinos alcanzaron la ventaja en su primera aproximación al arco, luego de un pase de César Carranza y una definición de primera de Federico Higuaín.
La segunda mitad encontró a un River renovado, con el cambio fundamental de Facundo Affranchino -una de las figuras-, por el apático de Diego Barrado. Además, el Enano Buonanotte reapareció tras el grave accidente y al toque se metió en el partido y casi anota: primero con una arremetida y luego con un delicioso zurdazo cruzado que se fue muy cerca de un palo.
Cuando promediaba la segunda mitad, Roberto Pereyra armó una buena jugada y se la dejó servida al jujeño, que tocó al gol y rápidamente agarró la pelota. Acto seguido, la defensa de Godoy Cruz se equivocó en una salida y Paulo Ferrari definió como el mejor delantero: gambeta larga al arquero y a cobrar. El 2-1 explotaba en un desahogo desde los cuatro costados del templo.
Sobre el final, River tocó a gusto y hasta se dejó escuchar el “ooole” de los hinchas. Es verdad, se pudo haber anotado un tanto más, pero la victoria sirve para salir de tantas malas, alegrarse por Buonanotte y empezar con una sonrisa este nuevo camino junto con Cappa.