El mediocampista fue el capitán millonario por las ausencias de Trezeguet y Ponzio. No brilló, pero fue el eje del juego de River en el Monumental.

Sorprendió cuando, a principio de la temporada, Matías Almeyda y el plantel eligieron a Ezequiel Cirigliano como tercer capitán del equipo. Claro, nadie imaginaba que David Trezeguet y Leonardo Ponzio podrían faltar al mismo partido.

Pero se dio y por eso el juvenil tuvo su primera vez como capitán del más grande. Ya había agarrado la cinta ocasionalmente en los últimos minutos de algún partido, pero el de ayer fue el debut desde el arranque de Cirigliano como capitán.

Dentro de un mediocampo extraño, sin un volante por izquierda definido -Diego Martínez ofició de lateral y carrilero- y con un Cristian Ledesma en un bajísimo nivel, el juvenil se encargó de organizar los ataques de River desde el fondo.

No estuvo en su mejor nivel, pero mostró el carácter de siempre para pedir la pelota en todas las jugadas, sin esconderse, por más que su rendimiento sigue dejando bastante que desear.

La capitanía es una muestra de apoyo muy importante para Cirigliano, que llegó a perder el puesto en más de una ocasión durante este año. Dependerá de él volver a ser el que fue en el campeonato pasado para volver a verlo con la cinta más preciada.