El delantero de River admitió que le costó pasar la noche luego del gol que erró en el último minuto del Superclásico. Igualmente, aclaró que no se desespera y valoró el apoyo que recibió de parte de sus compañeros.
Fue la jugada que quedó en la mente de todos los hinchas de River. Luego de empatar el Superclásico, el Millonario tuvo el triunfo en la cabeza de Lucas Boyé. Pero a segundos del final, el juvenil definió mal y se perdió una chance clarísima.
“Hablé con mis viejos, mi familia y mis amigos, que gracias a Dios me tranquilizaron. Pero no puede dormir. La verdad, me costó bastante. Me dio mucha bronca esa jugada. Me apuré yo por la ansiedad y al ser en el último minuto me dejó más intranquilo todavía”, admitió.
En diálogo con Olé, reconoció que el nerviosismo le jugó en contra: “Para cualquier chico jugar el Súper es muy fuerte y por ahí una pelota te da mucha ansiedad o ganas de terminarla de una manera y no se puede”.
Igualmente, el delantero -que tiene un gol en Primera, contra San Lorenzo- explicó que entre el plantel y el cuerpo técnico lo tranquilizaron luego de la igualdad y que confía en meter goles en el futuro.
“No estoy acostumbrado a estas cosas. Marcelo me tranquilizó, mis compañeros me dijeron que un gol lo erra cualquiera y ahora que ya estoy mas frío trato de disfrutar. Jugar un Superclásico es una de las cosas mas lindas que me pueden haber pasado. Y una vez que me llegó, no me voy a hacer la cabeza por una pelota. Tengo que seguir aprendiendo que ya van a llegar muchos goles”, finalizó.