El arquero se destacó muy por encima del resto de los jugadores de River en Liniers. Enfrentando al club donde fue campeón, salvó al Millonario de volver a Núñez con una goleada a cuestas.
Mostró que la convocatoria a la Selección local no fue una equivocación. Marcelo Barovero fue el único de los 14 jugadores de River que tuvieron minutos que aprobó el examen en Liniers.
Aplaudido por la hinchada local, se saludó con sus excompañeros antes del partido y se dio un fuerte abrazo con Ricardo Gareca, con quien ganó dos títulos.
Desde el primer minuto demostró por qué tienen un gran recuerdo de él en Liniers. Muy rápido de reflejos, atoró y tapó todo lo que pudo, “asistido” por una defensa que tuvo un partido de terror.
En el primer gol no tuvo nada que hacer, ya que Lucas Pratto llegó solo y le quedó el rebote dentro del área chica, pero antes y después de esa jugada transmitió seguridad.
En el complemento le tapó un mano a mano a Facundo Ferreyra tirándose abajo y mantuvo con vida a River. Claro, sus compañeros no hicieron mucho para levantar el rumbo y llegó el segundo gol.
Ahí, Barovero sacó un cabezazo a quemarropa en el área chica, pero una vez más, la defensa se durmió en el rebote y otra vez tuvo que sacarla de adentro.
Obviamente, no le servirá como consuelo ni al propio Barovero ni a los hinchas. Pero es bueno que el arquero del Millonario responda cuando se lo necesita, porque -se supone- no todos los partidos serán tan malos como el de hoy.