En el nuevo número de Revista 1986 vas poder conocer la historia detrás del arquero que, con perfil bajo y alto nivel, se adueñó de un lugar en el Más Grande. Entrá y repasá la historia de Trapito.
Por Francisco Ríos:
La historia de un hombre humilde y trabajador que, sobre la base de buenas actuaciones, se ganó el puesto en el arco más grande del mundo. Un arquero sobrio, sin locuras, pero con las manos bien puestas.
Suena la campana indicando el fin de las clases en una escuela primaria en Porteña, provincia de Córdoba. Marcelo se apura en llegar a su casa, quizás su madre Esther necesite ayuda con alguna caja en el minimercado de la familia. Tiene suerte, una rápida merienda y de vuelta a la calle rumbo a la canchita del PACyD (Porteña Asociación Cultural y Deportiva). Desde los cinco que ataja en el equipo de baby.
Fue su hermano mayor, Julio César, quien lo acompañó la tarde en la que se paró por primera vez bajo los tres palos, marcando la senda que lo conduciría hasta ser hoy, el primer titular de River Plate.
Amadeo Carrizo: “ha rendido cuando se lo exigió”
“Estoy de acuerdo con la compra de Marcelo Barovero. No es el mejor, no es súper, pero sí es un buen arquero. Con su parsimonia, es un tipo ideal para enfriar partidos y desmoralizar a los rivales. Esa tranquilidad lo favorece. Supo ganarse el puesto porque ha rendido cuando se lo exigió. Tiene buenos reflejos, sabe cubrir el arco, es rápido. Quizá le falta ser más arriesgado en los centros. Debería salir un segundo antes del disparo; total, siempre hay tiempo para retroceder. Yo me adapté a un River muy ofensivo, por eso jugaba casi de líbero. Barovero tiene tiempo para eso”.
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La tapa de Revista 1986: