(Incluye video) El arquero de River ya se había entrenado de manera diferenciada durante la semana, pero jugó igual y, después de un mal saque, debió pedir el cambio. Se retiró llorando desconsoladamente.

Las lesiones tienen a maltraer a River. Desde que empezó la temporada, a Matías Almeyda se le van cayendo soldados. El último fue Marcelo Barovero, quien no venía del todo bien.

El arquero jugó, pese que en la semana había practicado de manera diferenciada por una dolencia en el muslo.

Y el jugar entre algodones le pasó factura, porque quiso sacar y la pierna le dijo basta: además de casi generar el empate de Unión, causó su propia salida del partido.

Entre lágrimas le dejó su lugar a Daniel Vega y se retiró llorando, con el consuelo del Pelado.

Después del partido se confirmó que sufrió un desgarro en el aductor, por lo que no estará disponible para los próximos partidos.

El momento de la lesión: