El 2025 había sido un año muy complicado para River y, como ante cada Año Nuevo, siempre se espera comenzar con el pie derecho. Sin embargo, el 2026 viene siendo el doble de frustrante para los hinchas. Ver a un director técnico durar apenas unos meses en el cargo y marcharse era algo ajeno, la costumbre era otra. Sin embargo, en poco tiempo hubo dos renuncias, con Marcelo Gallardo y Eduardo Coudet, que tuvieron similitudes muy fuertes y que fueron determinantes al momento de tomar una decisión.

Comenzando por el principio, las pretemporadas de cada uno no colmaron las expectativas, ya que más allá de los entrenamientos y las actividades tradicionales con los futbolistas no hubo pruebas de peso para ver cómo estaban los futbolistas. El Muñeco se fue a San Martín de los Andes y el Chacho esquivó las bajas temperaturas de Buenos Aires para irse a Alicante, España. La dirigencia tuvo su cuota de responsabilidad con los borrados de Cantilo y dejaron el DT con un plantel sumamente corto.

Lo siguiente fue el mercado de pases. En enero no hubo tal derroche como en julio por una medida del presidente Stefano Di Carlo, pero anteriormente se desembolsaron cifras insólitas por futbolistas que no llegaron a rendir. Se levantaron el pulgar por otros que prácticamente no tuvieron rodaje, además de desestimar a quienes pasaban por un mejor presente. Coudet dejó de lado a Juan Fernando Quintero y Gallardo a los juveniles, además de otras decisiones cuestionables como lo que pasó con Paulo Díaz.

El juego, los resultados y los golpes finales de cada uno

Ni Marcelo ni Eduardo lograron poder consolidar un equipo que no genere dudas, ya que constantemente se vio una abundancia de apellidos en puestos con roles determinados, lo que generó inconvenientes al momento del armado de un once. La jerarquía no se afianzó, se probaron varias tácticas que tampoco funcionaron y los rendimientos generales eran malos. No hay otro calificativo para hablar del juego que se intentaba plasmar en la cancha. No lograron que River sea el River que queremos.

El segundo ciclo de Gallardo duró de agosto de 2024 a febrero de 2026.

Al no poder haber construido un equipo, llegaron los resultados que se esperaban. El Muñeco ya venía golpeado por el año pasado y encadenó tres derrotas consecutivas por el Apertura, por lo que decidió dar un paso al costado tras caer con Vélez y se despidió en el Monumental. Por su parte, el Chacho tuvo su mala racha de cinco partido perdidos seguidos y en la Sudamericana no pudo contra un Santa Fe que se presentaba como un rival menor. Por el torneo local, uno se fue en la fecha 8 y otro en la 7.

Coudet estuvo en River apenas cinco meses: llegó en marzo y se va en agosto.

Tanto Gallardo como Coudet tuvieron un fuerte respaldo de dinero detrás de ellos para traer a jugadores de calidad, pero sin la mano necesaria que jueguen como esperaban los riverplatenses. La elección de jugadores al momento del armado de los planteles y las decisiones en el transcurso de los partidos también fueron un punto en comun, llegando a ser inentendibles por momentos, sumado a las falencias en las copas. Ahora, Leonardo Ponzio fue elegido como interino y la dirigencia debe dar en el blanco en la búsqueda del siguiente DT.