Existen una enorme cantidad de casos de futbolistas profesionales que deciden colgar los botines en una edad todavía vigente para dedicarse a otras cuestiones por diversos motivos de la vida. Y la historia de Juan Pablo Raponi está emparentada dentro de ese rango tan particular. El zurdo que debutó en River hace 25 años y que solamente disputó cinco partidos oficiales en el club hoy a sus 43 años pasa la vida en Álvarez, su tierra natal en Santa Fe.
Y allí no solo se dedica a dar clases de fútbol formativo sino que además lleva adelante su hobbie con la música dando clases de guitarra. “La música te puede cambiar la vida y no solo enseña arte, sino además disciplina, paciencia, colaboración. Valores que también son parte del deporte“, sostuvo Raponi en diálogo con Infobae. Cabe destacar que inició su camino musical a los 14 años y a los 15 tuvo que dejarlo más de lado para meterse de lleno con el fútbol.
Juan Pablo colgó los botines en el 2019 con 36 años, jugaba de mediocampista izquierdo y debutó con la camiseta de River en el año 2001 de la mano de Ramón Díaz. Pese a su corta trayectoria en el club hizo un gol que fue recordado frente a Boca en un Superclásico amistoso de verano muy particular disputado en Miami, donde el Más Grande se impuso por 2-1 gracias a su aparición.
“Me acuerdo que Ramón me vio, me eligió y confió en mí y me ayudó a cumplir mi gran sueño en la carrera como futbolista. Los recuerdos son todos lindos, de disfrute más allá de jugar o no jugar. Era un sueño cumplido, es lo que siempre quise“, aseguró al respecto sobre su paso por Núñez.
La trayectoria de Juan Pablo Raponi en el fútbol
Luego de sus inicios en River, el zurdo emigró al fútbol chileno y luego regresó al país para jugar en Banfield, Olimpo e Instituto, aunque en el medio de ese periplo tuvo su primera experiencia europea en Inglaterra, más precisamente en el Oxford United de la segunda categoría. Más adelante recaló en España donde también jugó en tres equipos del ascenso y después estuvo una temporada en Emelec de Ecuador.
En 2010 volvió al fútbol argentino para ponerse la camiseta de Ferro y luego fue a Paraguay para jugar en tres clubes del país vecino. Su carrera finalizó en nuestro país y su último club donde jugó un partido de manera oficial fue Desamparados de San Juan.
