Con tan solo 19 años Joaquin Freitas en un período de cinco días desnudó muchos de los males futbolísticos y anímicos que hoy están hundiendo a River en uno de los peores momentos deportivos de la historia moderna. Sí, el atacante juvenil que hace un mes se entrenaba con la Reserva mientras el plantel profesional terminaba la pretemporada, fue el que terminó sacando la cara como nadie por el equipo en San Luis por Copa Argentina y también en Liniers pese a la derrota.
Esto deriva en que por un lado Marcelo Gallardo quedó muy expuesto por la decisión de no haberlo hecho formar parte de la puesta a punto jugando de esta manera, como para que de mínima arranque el 2026 en la misma consideración que el resto de los delanteros del equipo cuando el pibe ya había mostrado muy buenas señales en el último semestre en Reserva y cuando le tocó debutar con la banda roja, y también ante la falta de gol alarmante de los atacantes.
Y por el otro con cada movimiento con o sin pelota y sus ganas de correr y meter aunque las cosas no salgan expuso en demasía a muchos de sus pares que peinan mucha experiencia y que juegan abatidos por las circunstancias y con la pelota que les quema. Freitas marcó en solitario un camino de claridad dentro de tanta confusión dentro y fuera de la cancha, y sus apariciones fueron casi el único oasis de esperanza de un equipo que lejos estuvo de contenerlo y de respaldarlo para que pueda brillar aún más.
Lamentablemente no tuvo la compañía necesaria para poder revertir una historia que ya parecía cerrada cuando Lanzini marcó el gol de Vélez, pero sí demostró que de ahora en adelante nadie ha merecido un lugar como titular más que él en la línea ofensiva. Porque el partido por Copa Argentina se moría en empate sin goles y apareció para inventar una jugada en la soledad que derivó en un penal. Y porque en Liniers no se cansó de ir a pelearlas todas e incluso le brindó una asistencia fantástica a Subiabre que de manera increíble no terminó en el empate.
De no ser usado a primer cambio en River: el 2026 de Freitas
Así planteado el panorama y sabiendo que River no irá a buscar más delanteros en el mercado de pases, Freitas de la noche a la mañana pasó a ocupar un lugar fundamental dentro de la estructura y, por características innatas, escaló en la consideración a niveles que hasta hace unas semanas parecían insospechados. Porque incluso de hecho ante Vélez fue la primera carta para elegir como recambio a la hora de pensar en un 9 por encima de Agustín Ruberto y de Maximiliano Salas, a quien se lo ha visto muchos partidos entre los centrales pese a que no es la posición donde más rinde.
Haber demostrado semejante madurez y entereza mental a esa edad es sinónimo una vez más de la fortaleza, el potencial y el talento innato que históricamente nutrió a las Inferiores de River, porque es ley en este club que siempre los chicos van a ser los que puedan aportar como nadie el hambre de gloria aunque las cosas no salgan. Ojalá este presente oscuro del equipo no se lleve puesto también a todo el envión y la confianza que demuestran los juveniles como Freitas, y a su vez que sean ellos los que cada vez sumen más minutos y tengan más oportunidades. El hincha quiere ver en cancha a los que verdaderamente demuestran que quieren revertir esta situación insoportable.
